La Sexorcisto
Lluna V. L.
- Me levanto, otro poema. Dejo la huella en la arena de la arena de la arena de la cama. Y es lo que tengo para comer: el ego de la arena de la arena de la arena. El eclipse guiña su ojo con herida horizontal en carmesí y es lo que tengo: un ojo tuerto de lo tuerto de lo tuerto para no saber que pierdo lo que miro lo que miro lo que miro. En este bolsillo tenía dinero ahora no tengo nada nada nada de nada y el regusto a café agrio puede que sea como los débiles rayos de sol que atraviesan la ventana y no calientan nada nada nada de nada. Hay demasiados números que acaban estando a la contra contra de la contra de la contra y yo no puedo discernir algo que valga la pena la pena de las penas para esta vieja gata. Tengo que volver escribir como una empecinada; no es un acto ni poético ni bello ni redentor, es un suicidio suicidio suicidio de los suicidios y no hay tiempo que valga. Otra falta de ortografía de la ortografía de la maldita ortografía y se hunde todo lo escrito en un naufragio eterno y atávico. Me levanto... otro poema.