BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobre adormideras
así los labios; asepsia
en la intención, un espacio
fortuito lleno de copas
de alabanza, alarde de rosas.
Un sueño de espigas contrarias,
la emisión de un cuerpo incandescente,
la tétrica electricidad golpeando incansable
mi carne, ese aspecto degollado de números
inviables. Sentenció la bruja
sobre sus adivinos opuestos, traedme
el cántaro, su destino formula rota.
A la fuente fui ascendiendo
escuchando sólo rumores de lluvia parda,
lleno de avispas los orificios planteados,
las aguas sin evangelizar; y fui subiendo
ladera a ladera, la materia fluida, el cuerpo
celular, un asesino de violencia inusitada,
su sombría enumeración de depósitos o arenales.
Oh ramas invariables, de mi adolescencia,
eternas damas sombrías! Escucho su sonido
multiplicarse, derivarse en zonas contrarias,
delimitarse como un borrón sobre sucias botas.
©
así los labios; asepsia
en la intención, un espacio
fortuito lleno de copas
de alabanza, alarde de rosas.
Un sueño de espigas contrarias,
la emisión de un cuerpo incandescente,
la tétrica electricidad golpeando incansable
mi carne, ese aspecto degollado de números
inviables. Sentenció la bruja
sobre sus adivinos opuestos, traedme
el cántaro, su destino formula rota.
A la fuente fui ascendiendo
escuchando sólo rumores de lluvia parda,
lleno de avispas los orificios planteados,
las aguas sin evangelizar; y fui subiendo
ladera a ladera, la materia fluida, el cuerpo
celular, un asesino de violencia inusitada,
su sombría enumeración de depósitos o arenales.
Oh ramas invariables, de mi adolescencia,
eternas damas sombrías! Escucho su sonido
multiplicarse, derivarse en zonas contrarias,
delimitarse como un borrón sobre sucias botas.
©