
¡ Despertó!
Él se encontraba meditabundo como siempre en las horas de la tarde, al llegar el ocaso se incrementaba su inflexión en su ser, como un calmante la música actuaba, como algo relajante y un espacio para el escape; tal era un camino desviado de un sendero recto en una caminata, así era la lectura para aquel individuo.
Pasaban las horas y deseaba escribir, pero... No encontraba tema, sufría su mente porque solo danzaban ideas pero no se quedaban quietas parecían aves sin rumbo, por tanto no podía iniciar ni dar coherencia a sus letras;
cuando la noche se acercaba más se inspiraba tanto que soñaba con una dama idealizada, como esa musa transparente e invisible entre la bruma que quisiera besar al alba pero es inexistente.
A ésta persona le han sucedido un sin número de cosas pero no le han detenido han sido como esos baches en medio del camino o la piedra pesada en su alma y su corazón.
-¡ Baila!
Exclama su vida,
- ¡ Sonríe, haz locuras!
Y... Desde ese instante no sé más de él.
®Carlos Andrés 28-10-2021®
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