selenschek manfred
Hijo de la Luna
Estimados amigos de este foro:
He querido presentar un cuento corto
parafraseando al poeta Rubén Dario,
en su cuento dedicado a Margarita Debayle.
Me atreví a adaptarlo a la geografía y gentilicio de Venezuela.
Y lo dedico a los niños de mi pueblo humilde y campesino.
Cuento a Giselita del valle
Este era un rey que tenía
un humilde azul jacal
un conuco hecho del día
y abejas en un panal
Un trono de margaritas
un Chinchorro de bambú
y dos bellas princesitas
tan hermosas Giselita
tan hermosas como tú
Una noche las princesas
vieron cocuyos volar
ellas eran muy traviesas
los quisieron atrapar
Y así, con sus lucecitas
adornar un prendedor
con la pluma de una garza
con la luna y una flor
Las princesas son hermosas
se parecen tanto a ti
son capullitos de rosas
porque Dios la hizo así
Volaron las princesitas
en las alas de un gabán
volaron sobre las cuitas
pues bendecidas están
Fueron surcando la noche
encendida de cocuyos
y era el cielo en su derroche
luz de Luna en sus tocuyos
Más lo malo es que se dice
que a nadie dijeron na’
y así volaron felices
sin permiso del papá
Pero cuando regresaron
de la inmensa noche azul
de un resplandor se impregnaron
en sus almitas de tul
Y el rey dijo: ¿Que se han hecho?
No las vi en los morichales
¿Y que es eso que del pecho
es resplandor de cristales?
Las princesas sin orgullos
le dijeron la verdad
fuimos a buscar cocuyos
del llano a la inmensidad
Dice el rey en su dolor:
¡Quitaros la luz del pecho!
son del señor y es un hecho
del estero su fulgor
Y desde el cielo a bajado
quien por todos a nacido
brillando muy conmovido
el niño Dios a su prado
Y así dijo; les he dado
los cocuyos y mi amor
también el cielo estrellado
y todo a mi alrededor
Desde entonces la sabana
llevan en un prendedor
con la pluma de una garza
con la luna y una flor.
FIN
He querido presentar un cuento corto
parafraseando al poeta Rubén Dario,
en su cuento dedicado a Margarita Debayle.
Me atreví a adaptarlo a la geografía y gentilicio de Venezuela.
Y lo dedico a los niños de mi pueblo humilde y campesino.
Cuento a Giselita del valle
Este era un rey que tenía
un humilde azul jacal
un conuco hecho del día
y abejas en un panal
Un trono de margaritas
un Chinchorro de bambú
y dos bellas princesitas
tan hermosas Giselita
tan hermosas como tú
Una noche las princesas
vieron cocuyos volar
ellas eran muy traviesas
los quisieron atrapar
Y así, con sus lucecitas
adornar un prendedor
con la pluma de una garza
con la luna y una flor
Las princesas son hermosas
se parecen tanto a ti
son capullitos de rosas
porque Dios la hizo así
Volaron las princesitas
en las alas de un gabán
volaron sobre las cuitas
pues bendecidas están
Fueron surcando la noche
encendida de cocuyos
y era el cielo en su derroche
luz de Luna en sus tocuyos
Más lo malo es que se dice
que a nadie dijeron na’
y así volaron felices
sin permiso del papá
Pero cuando regresaron
de la inmensa noche azul
de un resplandor se impregnaron
en sus almitas de tul
Y el rey dijo: ¿Que se han hecho?
No las vi en los morichales
¿Y que es eso que del pecho
es resplandor de cristales?
Las princesas sin orgullos
le dijeron la verdad
fuimos a buscar cocuyos
del llano a la inmensidad
Dice el rey en su dolor:
¡Quitaros la luz del pecho!
son del señor y es un hecho
del estero su fulgor
Y desde el cielo a bajado
quien por todos a nacido
brillando muy conmovido
el niño Dios a su prado
Y así dijo; les he dado
los cocuyos y mi amor
también el cielo estrellado
y todo a mi alrededor
Desde entonces la sabana
llevan en un prendedor
con la pluma de una garza
con la luna y una flor.
FIN
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