Alan Cuadrado
Poeta fiel al portal
Fijamente y tan cerca de mis ojos están esas grietas blancas de mis pies, en ellas aún corre agua salada entre sus microscópicos canales de abundancia, he pensado en dejar de mirar fijamente pero la torcedura que la cual agacho mi espalda es adictiva, mis pies tienen grietas entre los dedos y esas grietas arden y dan comezón, los piquetes de mosco están cicatrizando, me siento absolutamente completo en la adicción de la nada, de platicar conmigo mismo sobre todo y nada, estacionar el tiempo, los anhelos, los hubiera, el pasado y lo que no ha pasado, lo que nunca pasará.
El tiempo se consume mi espalda y sobre mi cuerpo el foco de la habitación irradia silencio, en ese silencio absoluto siento un paso sercano a la locura, sercano al abrazo de toda la rabia que habita mis cejas fruncidas desde el amanecer, puedo ver venir los mañanas con la misma mirada, el rostro tenso, la mirada fija y yo como un fantasma, he sido millones de fantasmas, me disuelvo cada vez que renace mi nueva identidad, mi nuevo emprender, mis nuevas ideas y asesino mis viejos yo, cada uno mas joven que el otro, reprochando al anterior, condenado al primero, culpando y recargando la responsabilidad de hoy a un fantasma que se ha ido y todos los días vuelve en señal de dirigir una sutil enseñanza cuando reflexiono y miro hacía el Infinito cuando veo mis pies.
Cuantás veces tendré que rezar para silenciar las voces de mi mente que retuercen y gritan "ojalá se muera, ojalá te mueras" he dejado de contar cuando se pierden las cuentas en un solo día, cuando a las cuatro vientos señalado por mediocre e inservible faltoso de dignidad pretendo existir con una mirada en el piso por no creer llegar mas alto, ¿se podrá llegar a la cima de la montaña más alta del mundo y estar atado al cuello para estar en lo alto? No lo creo, tengo fuerza, voluntad y sueños, pero están condicionados a dejar de ver Las grietas de mis pies para obedecer.
El demonio es un ser maligno que se puede beber en las copas de vino que tanto deseo todos los días, vino que tengo prohibido por concientizar el habitat y mutiplicidad del demonio, que manipula y confunde, manipula y confunde, yo obedezco sin razón, sin temor a escupir sobre mi rostro para pisar y quemar mi piel, obedezco para saborear el silencio que es el mejor amigo del hombre después del perro que yo conozco.
En esa placida vagancia de mi fuga mental, no hay solución para cerrar por completo las fallas orgánicas de mi pensar, todos esos cortos circuitos que generan choques y caos están como escencia y solución, mientras ha llegado toda está conexión que me devuelve a mis pies, he presenciado y creer escuchar un eco a lo lejos que requiere de tiempo para sembrar, es un cantar en una cuerda floja que sujeta mi cuello y se estira contra un buque que navegará contra corriente en su feroz necesidad de alimentar la manipulación y la succión de almas, mil fantasmas de mi ser por minuto, en esas distracciones despierto con el corazón agitado, estoy aqui para escuchar y obedecer, estoy aqui obligado y las grietas de mis pies no pueden distraer mis prioridades, objetivos y propósitos de vida, estoy aqui escapando de toda esta puta basura.
El tiempo se consume mi espalda y sobre mi cuerpo el foco de la habitación irradia silencio, en ese silencio absoluto siento un paso sercano a la locura, sercano al abrazo de toda la rabia que habita mis cejas fruncidas desde el amanecer, puedo ver venir los mañanas con la misma mirada, el rostro tenso, la mirada fija y yo como un fantasma, he sido millones de fantasmas, me disuelvo cada vez que renace mi nueva identidad, mi nuevo emprender, mis nuevas ideas y asesino mis viejos yo, cada uno mas joven que el otro, reprochando al anterior, condenado al primero, culpando y recargando la responsabilidad de hoy a un fantasma que se ha ido y todos los días vuelve en señal de dirigir una sutil enseñanza cuando reflexiono y miro hacía el Infinito cuando veo mis pies.
Cuantás veces tendré que rezar para silenciar las voces de mi mente que retuercen y gritan "ojalá se muera, ojalá te mueras" he dejado de contar cuando se pierden las cuentas en un solo día, cuando a las cuatro vientos señalado por mediocre e inservible faltoso de dignidad pretendo existir con una mirada en el piso por no creer llegar mas alto, ¿se podrá llegar a la cima de la montaña más alta del mundo y estar atado al cuello para estar en lo alto? No lo creo, tengo fuerza, voluntad y sueños, pero están condicionados a dejar de ver Las grietas de mis pies para obedecer.
El demonio es un ser maligno que se puede beber en las copas de vino que tanto deseo todos los días, vino que tengo prohibido por concientizar el habitat y mutiplicidad del demonio, que manipula y confunde, manipula y confunde, yo obedezco sin razón, sin temor a escupir sobre mi rostro para pisar y quemar mi piel, obedezco para saborear el silencio que es el mejor amigo del hombre después del perro que yo conozco.
En esa placida vagancia de mi fuga mental, no hay solución para cerrar por completo las fallas orgánicas de mi pensar, todos esos cortos circuitos que generan choques y caos están como escencia y solución, mientras ha llegado toda está conexión que me devuelve a mis pies, he presenciado y creer escuchar un eco a lo lejos que requiere de tiempo para sembrar, es un cantar en una cuerda floja que sujeta mi cuello y se estira contra un buque que navegará contra corriente en su feroz necesidad de alimentar la manipulación y la succión de almas, mil fantasmas de mi ser por minuto, en esas distracciones despierto con el corazón agitado, estoy aqui para escuchar y obedecer, estoy aqui obligado y las grietas de mis pies no pueden distraer mis prioridades, objetivos y propósitos de vida, estoy aqui escapando de toda esta puta basura.