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La Marcha del Silencio

hans matz

Poeta recién llegado
LA MARCHA DEL SILENCIO

"sólo este oscuro destino de isla sorda,
donde la sal relame los bordes de su orilla."

Enriqueta Ochoa



Digamos que desperté de mi
hace unas cuantas horas,
y me encontré un cuerpo de mujer
con las manos rotas. Digamos
que el rocío de la mañana me cubrió
de frío y que las calles se llenaron
de polvo, que antes de hoy no había amado,
que mi sueño fue ayer, y que mi entierro
es de falsas ilusiones.

Hoy desnudo me veo frente al espejo,
sin tener ya pasado, con un traje azul
como el que vestían gallardos
nuestros héroes insurgentes.

Uno se mira ante el reflejo de lo opaco
uno se mira,
se rechaza
por cada esquina se pierde y se busca.

Así vengo ahora arrastrando los siglos
en mis pestañas, la maldición dictada
por todos y por nadie,
no es cosa que se recomiende
del mar su oscura muerte,
como un cuervo en una jaula
o lobos de sonrisas amigables.

La ceguera temporal de ella
para una última cena, en ésa ciudad
que no merece ser conquistada,
ni tampoco abandonada, ni siquiera
visitada. Porque,
digamos que nuestros intereses
son otros, que el tiempo mío en casa,
no es algo que le tenga que suceder
necesariamente.

El dolor no es ninguna fatalidad,
es sólo un clavo para ser extraído
mientras los años se acomodan
al respaldo de la silla, que nos levanta
para irnos recostados a dormir
y despertar por la madrugada.

(esta era yo y mi alma ausente
con la vida entre las piernas
con el deseo entre los brazos
y en vez de cabeza, un corazón
)

Estoy otra vez,
al pie del camino angosto
que me llevará a algún lado,
pero habrá que quitarse la ropa
y verme completamente satisfecho.
(para que abramos juntos la puerta
de un verde jardín, por ejemplo)

Escucho la silenciosa marcha
de tu carne hacia una isla (digamos
que esta soy yo, la que amanece
en el hueco del entierro de su cara
)

Mi nombre es agua y viento,
soy lengua de dragón en una cueva
y muchos musicales sacrificios.

Vivo sin acostumbrarme a lo mundano,
a los rumores sordos de un populacho
vivo callado (¿o callada?) y no muero
pues no soy árbol ni soy tuya,
para limpiar el rostro de la lluvia nueva
para despertar y despertarnos,
cuando el sol decline sobre las nubes
tras las montañas ufanas de mi tierra.

...

"por cuanto el príncipe de este mundo
ha sido ya juzgado
." Juan 16:11




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LA MARCHA DEL SILENCIO

"sólo este oscuro destino de isla sorda,
donde la sal relame los bordes de su orilla."

Enriqueta Ochoa



Digamos que desperté de mi
hace unas cuantas horas,
y me encontré un cuerpo de mujer
con las manos rotas. Digamos
que el rocío de la mañana me cubrió
de frío y que las calles se llenaron
de polvo, que antes de hoy no había amado,
que mi sueño fue ayer, y que mi entierro
es de falsas ilusiones.

Hoy desnudo me veo frente al espejo,
sin tener ya pasado, con un traje azul
como el que vestían gallardos
nuestros héroes insurgentes.

Uno se mira ante el reflejo de lo opaco
uno se mira,
se rechaza
por cada esquina se pierde y se busca.

Así vengo ahora arrastrando los siglos
en mis pestañas, la maldición dictada
por todos y por nadie,
no es cosa que se recomiende
del mar su oscura muerte,
como un cuervo en una jaula
o lobos de sonrisas amigables.

La ceguera temporal de ella
para una última cena, en ésa ciudad
que no merece ser conquistada,
ni tampoco abandonada, ni siquiera
visitada. Porque,
digamos que nuestros intereses
son otros, que el tiempo mío en casa,
no es algo que le tenga que suceder
necesariamente.

El dolor no es ninguna fatalidad,
es sólo un clavo para ser extraído
mientras los años se acomodan
al respaldo de la silla, que nos levanta
para irnos recostados a dormir
y despertar por la madrugada.

(esta era yo y mi alma ausente
con la vida entre las piernas
con el deseo entre los brazos
y en vez de cabeza, un corazón)

Estoy otra vez,
al pie del camino angosto
que me llevará a algún lado,
pero habrá que quitarse la ropa
y verme completamente satisfecho.
(para que abramos juntos la puerta
de un verde jardín, por ejemplo)

Escucho la silenciosa marcha
de tu carne hacia una isla (digamos
que esta soy yo, la que amanece
en el hueco del entierro de su cara)

Mi nombre es agua y viento,
soy lengua de dragón en una cueva
y muchos musicales sacrificios.

Vivo sin acostumbrarme a lo mundano,
a los rumores sordos de un populacho
vivo callado (¿o callada?) y no muero
pues no soy árbol ni soy tuya,
para limpiar el rostro de la lluvia nueva
para despertar y despertarnos,
cuando el sol decline sobre las nubes
tras las montañas ufanas de mi tierra.

...

"por cuanto el príncipe de este mundo
ha sido ya juzgado." Juan 16:11


Excelente encuentro con estas letras. Intenso, directo, muy profundo...
Felicidades.

Saludos.

Palmira
 
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