Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el vuelo del ángel del sigilo
sus alas pliegue junto a tu ventana
escombros de ilusión fútil y vana
será todo tu afán, nunca tranquilo.
Serán las vanidades frágil hilo,
mundana flor que sólo hedor emana,
cortado de manera lisa y llana
por espada sutil de ingente filo.
Las obras que la carne haya forjado
no serán compañeros de tu viaje:
etéreo es el lúgubre carruaje
y no puede llevar nada pesado.
Sólo rosas que hayamos cultivado,
en el alma, serán nuestro equipaje.
sus alas pliegue junto a tu ventana
escombros de ilusión fútil y vana
será todo tu afán, nunca tranquilo.
Serán las vanidades frágil hilo,
mundana flor que sólo hedor emana,
cortado de manera lisa y llana
por espada sutil de ingente filo.
Las obras que la carne haya forjado
no serán compañeros de tu viaje:
etéreo es el lúgubre carruaje
y no puede llevar nada pesado.
Sólo rosas que hayamos cultivado,
en el alma, serán nuestro equipaje.
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