Évano
Libre, sin dioses.
Una noche cualquiera
miras a las estrellas.
Ya sabías que no hay
más mundos alcanzables.
"Esta es tu casa", te dices,
"es tu único hogar".
Y te preguntas, "¿Quién
tiene derecho a destruirla?
¿Da el derecho el querer más
y más y más y más?
No, la avaricia infinita no
da derecho a destruir
tu único hogar posible."
Por ello, lo primero
que piensas, es matarlos;
luego, que son inconscientes,
o animales sin cerebro.
Más, reflexionas más
profundamente y decides
dejarte llevar por la vida
y vivir lo mejor posible,
porque sabes también
que la Tierra no muere;
renacerá, aunque la inunden
de polonio y uranio,
aunque incendien todo
el mundo con petróleo.
Sí, revirará el mundo,
y a lo mejor algunos
serán adoradores
ahora de elefantes,
tortugas o delfines.
Los mismos que olvidarán
a esos putos imbéciles
destructores de esta Tierra;
o quizá los arrojen
al cajón de los demonios,
donde deben estar
ahora, en este tiempo.
Al fin, miro a la ciudad,
con sus comunistas
y sus capitalistas;
y con tantos estúpidos
inmiscuidos en asuntos
tan banales como ellos
mientras están destruyendo
el único hogar posible.
miras a las estrellas.
Ya sabías que no hay
más mundos alcanzables.
"Esta es tu casa", te dices,
"es tu único hogar".
Y te preguntas, "¿Quién
tiene derecho a destruirla?
¿Da el derecho el querer más
y más y más y más?
No, la avaricia infinita no
da derecho a destruir
tu único hogar posible."
Por ello, lo primero
que piensas, es matarlos;
luego, que son inconscientes,
o animales sin cerebro.
Más, reflexionas más
profundamente y decides
dejarte llevar por la vida
y vivir lo mejor posible,
porque sabes también
que la Tierra no muere;
renacerá, aunque la inunden
de polonio y uranio,
aunque incendien todo
el mundo con petróleo.
Sí, revirará el mundo,
y a lo mejor algunos
serán adoradores
ahora de elefantes,
tortugas o delfines.
Los mismos que olvidarán
a esos putos imbéciles
destructores de esta Tierra;
o quizá los arrojen
al cajón de los demonios,
donde deben estar
ahora, en este tiempo.
Al fin, miro a la ciudad,
con sus comunistas
y sus capitalistas;
y con tantos estúpidos
inmiscuidos en asuntos
tan banales como ellos
mientras están destruyendo
el único hogar posible.
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