Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cualquier noche me muero,
pensando que he renacido del vago
suspiro que destaja la carne,
con la encomienda de hacer un portal
con cada costilla y dejar el esternón
flotando delante de un corazón.
pensando que he renacido del vago
suspiro que destaja la carne,
con la encomienda de hacer un portal
con cada costilla y dejar el esternón
flotando delante de un corazón.
¿Escuchas?
Es la piedad con su filo,
penetrando hasta el tuétano de los huesos,
es el latir ensordeciendo
cada recuerdo,
Son las falanges tamborileando
esperando hasta el último borbotón,
es la demora de la sangre que muerde el instante.
Otros cuerpos, otros lienzos
cavando grietas, hasta algún infierno.
Y luego, su voz.
Sí querido, esto es un simulacro para cuando volvamos a vernos.
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