Marcelo Merlo
Poeta recién llegado
Me meces, me doblas,
igual que el amor
entre la hierba
y el viento.
Sí, vivo,
pero esta vida
sólo es
la vida de la vida.
Tú haces, no yo,
aquí sólo hay
un campo
y un invisible labriego.
Espacio y más espacio
junto mis manos
ante el misterio.
Ni yendo,
ni viniendo,
sólo siendo.
Un paso
siempre fué
el último,
mientras tanto,
los días caen
por un espejo,
y sabes, y sientes,
que la vida brilla,
en el abrazo
del gran Silencio.
igual que el amor
entre la hierba
y el viento.
Sí, vivo,
pero esta vida
sólo es
la vida de la vida.
Tú haces, no yo,
aquí sólo hay
un campo
y un invisible labriego.
Espacio y más espacio
junto mis manos
ante el misterio.
Ni yendo,
ni viniendo,
sólo siendo.
Un paso
siempre fué
el último,
mientras tanto,
los días caen
por un espejo,
y sabes, y sientes,
que la vida brilla,
en el abrazo
del gran Silencio.