Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Brazos,
escalera ascendente destacada de las otras,
dan la vida y la sostienen,
cortan la cuerda de la noche
cálida y húmeda,
ahora
el frío se posa en la piel
como una caricia estremecedora,
los sonidos familiares vueltos del revés
sorprenden,
la amplitud inusual
de las paredes blancas
llaman,
algo cose los párpados
tela de araña que aún no reconoces,
ceguera de la luz,
cosquilleo de ala invisible
que te habita en el viaje,
martilleo constante
vaivén de olas
diapasón sobre la tapa de un piano
que tocas con la inexactitud del que no sabe,
las teclas de tu boca duermen
las letras que aún tus ojos no han pintado.
¿A quién tú perteneces?
Un pañuelo de seda en racimo
te alimenta cayendo gota a gota
como el deshielo.
Río naces en el instante
en que una lágrima posada en tu mejilla
unos labios la beben
sonriendo.