BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me gusta lo que suspira
y apenas da tregua, y encogido,
como fragmentos de almidón en los labios
sulfúricos, se adueña de mi esencia
y vomita su terca voluntad de protuberancia.
Me gusta lo que exprime su velocidad de exigencia
lo que oprime el ruido de una vena fugacísima
y esconde el enigma de un cuerpo ventrudo
tras la ventana. Oh misterios del agua,
cómo fulges y retraes tu pátina lechosa y verde.
Me gustan también las fugas repentinas,
lo que acontece directamente de los pésimos pozos,
instruidos repentinos ofensivos y pestilentes.
Sé más del hedor de un baño público
que
de jirafas en la nieve, y sé bastante aún menos
de labios comprimidos en besos austeros.
No entiendo
ese nivel de optimismo de los que mueren
o rezan
en sus versos famélicos de odio o de desprecio,
y si me ausentara de ellos, seguramente derribarían
las atalayas que construyo frente a sus barreras de mar.
Oh miseria de ser el más miserable, en qué entregaste
tu amor para resucitar, más tarde,
como ángel lloviznado entre los portales derrumbados.
©
y apenas da tregua, y encogido,
como fragmentos de almidón en los labios
sulfúricos, se adueña de mi esencia
y vomita su terca voluntad de protuberancia.
Me gusta lo que exprime su velocidad de exigencia
lo que oprime el ruido de una vena fugacísima
y esconde el enigma de un cuerpo ventrudo
tras la ventana. Oh misterios del agua,
cómo fulges y retraes tu pátina lechosa y verde.
Me gustan también las fugas repentinas,
lo que acontece directamente de los pésimos pozos,
instruidos repentinos ofensivos y pestilentes.
Sé más del hedor de un baño público
que
de jirafas en la nieve, y sé bastante aún menos
de labios comprimidos en besos austeros.
No entiendo
ese nivel de optimismo de los que mueren
o rezan
en sus versos famélicos de odio o de desprecio,
y si me ausentara de ellos, seguramente derribarían
las atalayas que construyo frente a sus barreras de mar.
Oh miseria de ser el más miserable, en qué entregaste
tu amor para resucitar, más tarde,
como ángel lloviznado entre los portales derrumbados.
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