fabiolaselene
Poeta que considera el portal su segunda casa
El pañal mágico
Capullo era un pañal mágico, todas los días, cuando llegaba la noche, se colaba por las ventanas de los niños que se hacían pis en la cama.
Una noche con las prisas y el cansancio, a su padre se le olvidó ponerle el pañal y lo metió en la cuna.
Al rato se dio cuenta y llamo a gritos a su padre, que estaba tan profundamente dormido que no lo escuchaba.
El disgustado, no se quería dormir, para no manchar la cama y rezó en alto una oración que su mamá le había enseñado, pidiendo al desusito, que su padre despertase y le pusiera su pañal.
Nada mas terminar- escuchó una voz que le decía;
-tienes uno debajo de la mesilla esperándote!
Se bajó de su cuna y allí estaba, lo cogió y en un pliss, se colocó debajo de su pijama.
Era tan suave, que parecía algodón. Tenia un olor fresco, natural y cuando se movía, le hacia reír, haciéndole cosquillas.
Ya se podía dormir, pero el pañal no le dejaba, quería jugar con él, fuera en el jardín.
Hace mucho frío y no hay luz sabes?
Da igual, mientras estés conmigo puesto, no lo sentirás.
Y así fue.
La luna les alumbraba tanto, que parecía el sol.
Cuanto más se movía, mas calentaba.
Pasadas las horas oyó su nombre
Deja de jugar, vístete que ya es tarde.
Era de día, estaba descansado y feliz
Corrió a su habitación, se quitó el pijama, no llevaba pañal y su cama estaba seca.
Techuaym (mío)
Capullo era un pañal mágico, todas los días, cuando llegaba la noche, se colaba por las ventanas de los niños que se hacían pis en la cama.
Una noche con las prisas y el cansancio, a su padre se le olvidó ponerle el pañal y lo metió en la cuna.
Al rato se dio cuenta y llamo a gritos a su padre, que estaba tan profundamente dormido que no lo escuchaba.
El disgustado, no se quería dormir, para no manchar la cama y rezó en alto una oración que su mamá le había enseñado, pidiendo al desusito, que su padre despertase y le pusiera su pañal.
Nada mas terminar- escuchó una voz que le decía;
-tienes uno debajo de la mesilla esperándote!
Se bajó de su cuna y allí estaba, lo cogió y en un pliss, se colocó debajo de su pijama.
Era tan suave, que parecía algodón. Tenia un olor fresco, natural y cuando se movía, le hacia reír, haciéndole cosquillas.
Ya se podía dormir, pero el pañal no le dejaba, quería jugar con él, fuera en el jardín.
Hace mucho frío y no hay luz sabes?
Da igual, mientras estés conmigo puesto, no lo sentirás.
Y así fue.
La luna les alumbraba tanto, que parecía el sol.
Cuanto más se movía, mas calentaba.
Pasadas las horas oyó su nombre
Deja de jugar, vístete que ya es tarde.
Era de día, estaba descansado y feliz
Corrió a su habitación, se quitó el pijama, no llevaba pañal y su cama estaba seca.
Techuaym (mío)