Lekiam
Poeta recién llegado
El sabor de los días, la amargura última, versos que a oscuras y en las noches son pequeñas luces en pequeños corazones.
Saltos mortales, miradas que nos descubren apartados de todo cuando solo somos alma y luces.
Una noche fría, un portal abierto, una carta que jamás llego, una novela entre abierta de la cual emanan seres que diáfanos y claros limpian la suciedad del mundo.
Libros que son bloques, soportando el peso de mis ideas, de mis noches en vela, de mi caminar y sorprenderme de esto que llamamos vida. Pregunto.
¿Cuánta oscuridad puede soportar mis ojos? Sentado en la arena acaricio tu piel.
Muerdo la cereza, y con el zumo rojo dibujo sobre tu piel el camino que haré con los ojos cerrados a la vez que mi lengua al roce con tu piel la eriza.
Suena un rocanrol suave, me interrogo y solo encuentro verdades en forma de dudas, un mundo cuadriculado es un infierno y las flores de mil formas hacen el camino hasta el cielo.
El timón de las estrellas errantes no conoce razón, la pluma, el verso y tu pupila son cuanto en la vida hay de necesario para armar un timón.
Sueños de piratas para un náufrago, pasos en la superficie de un planeta extraño, la muerte de una estrella es la muerte última de un poeta.
Quiero verte fuera de mis sueños, volver a sentir aquello que no se decir con palabras, atracar en la ribera, por debajo de tu ombligo.
Gestos que nos humanizan, ayudar a cruzar la calle, salvar alguna flor del ardiente asfalto, bailar.
Sabores de los días.
En medio de la oscuridad donde haya un pedazo de luz, será mi hogar.
Ahí podéis encontrarme con alguna poesía entre mis dedos.
Saltos mortales, miradas que nos descubren apartados de todo cuando solo somos alma y luces.
Una noche fría, un portal abierto, una carta que jamás llego, una novela entre abierta de la cual emanan seres que diáfanos y claros limpian la suciedad del mundo.
Libros que son bloques, soportando el peso de mis ideas, de mis noches en vela, de mi caminar y sorprenderme de esto que llamamos vida. Pregunto.
¿Cuánta oscuridad puede soportar mis ojos? Sentado en la arena acaricio tu piel.
Muerdo la cereza, y con el zumo rojo dibujo sobre tu piel el camino que haré con los ojos cerrados a la vez que mi lengua al roce con tu piel la eriza.
Suena un rocanrol suave, me interrogo y solo encuentro verdades en forma de dudas, un mundo cuadriculado es un infierno y las flores de mil formas hacen el camino hasta el cielo.
El timón de las estrellas errantes no conoce razón, la pluma, el verso y tu pupila son cuanto en la vida hay de necesario para armar un timón.
Sueños de piratas para un náufrago, pasos en la superficie de un planeta extraño, la muerte de una estrella es la muerte última de un poeta.
Quiero verte fuera de mis sueños, volver a sentir aquello que no se decir con palabras, atracar en la ribera, por debajo de tu ombligo.
Gestos que nos humanizan, ayudar a cruzar la calle, salvar alguna flor del ardiente asfalto, bailar.
Sabores de los días.
En medio de la oscuridad donde haya un pedazo de luz, será mi hogar.
Ahí podéis encontrarme con alguna poesía entre mis dedos.
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