Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
Me regaló mi abuelita,
que está ciega y muy viejita,
yo que soy su favorita,
una pequeña muñeca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.
Pintarla no necesita
porque su cara es hermosa,
es más bella que una diosa;
su rostro no se reseca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.
Es coqueta y vanidosa,
sentimental y amorosa;
baila con mucha soltura,
le encanta la discoteca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.
Ella adora la lectura
no los cómics de basura,
ama la literatura,
le gusta la biblioteca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.
que está ciega y muy viejita,
yo que soy su favorita,
una pequeña muñeca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.
Pintarla no necesita
porque su cara es hermosa,
es más bella que una diosa;
su rostro no se reseca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.
Es coqueta y vanidosa,
sentimental y amorosa;
baila con mucha soltura,
le encanta la discoteca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.
Ella adora la lectura
no los cómics de basura,
ama la literatura,
le gusta la biblioteca.
A mi pequeña muñeca
la llevo a la biblioteca.