Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te pagaré con sal
los esfuerzos que hagas
para mantener la dignidad
cuando todo se pierda.
Plantaré un océano con islas
en ti
con su vorágine de vientos,
sus anchas cicatrices y avenidas
que rezuman espuma
en las hélices de los barcos,
su tacto de madera sin raíces,
su canción de piedra repetida
desde antes de que naciera el mundo.
Te pagaré con sal
sin miedo a perderte
sin miedo a que tu movimiento
se detenga al volver la vista
y no veas la huella que has dejado.
¿Acaso lo que fuiste no mereció la pena?
Las manos de tu pasado fueron ese jinete
que cabalgó los caminos que nadie quiso
por eso el bosque se llenó de tus verdes
y dejó oculto lo que habías hecho.
¿Y ahora crees que no hiciste nada?
¿Qué ninguna de tus risas obtuvo su fruto?
Pero te equivocas,
mantuviste la dignidad en todas tus derrotas
nunca suficientes,
los peldaños que ascendiste no fueron en vano,
así quedaste convertida en sal
envidia repetida
de la única ola
que no fuiste.