INTERLUDIO DE PAZ
Suenan fúnebres campanas en las espadañas vacías
Las piedras se estremecen con los calofríos de la Historia
Atardeceres rojizos traen la cosecha diaria
de agonizantes manzanas
frutas frutas frutas caídas desde la gloria.
Nubes habitadas por la sangre
de cientos de gorriones
que inconscientes volaron hacia ellas
No era el vino prometido no
ni la sangre de antiguos holocaustos
Nube-cárcel como caricia de Circe
el cielo es otra isla de Eea
sin refugios ni templos donde celebrar con cánticos
y cráteras de vino negro
los placeres del buen Eros.
Se extiende la noche sobre las pardas mesetas
y apenas los ruiseñores tienen tiempo
de lanzar sus últimos lamentos sonoros
y los amantes refugio entre llamas o colores
que abrasan sus cuerpos blancos.
Esferas nacidas de triángulos que giran
en secuencias imposibles como olas.
Aparecen fulgores inocentes en el líquido horizonte
son las trémulas canciones
de doncellas que esperan a los rubios marineros
que regresan con su ofrenda
Todo vuelve a ser ya paz
la Historia duerme y gime sus lamentos de entreguerras
Las mesetas ya son negras y apartan de entre las piedras
los cadáveres calcinados por un sol que no calienta...
Ilust.: Wilfredo Lam
Suenan fúnebres campanas en las espadañas vacías
Las piedras se estremecen con los calofríos de la Historia
Atardeceres rojizos traen la cosecha diaria
de agonizantes manzanas
frutas frutas frutas caídas desde la gloria.
Nubes habitadas por la sangre
de cientos de gorriones
que inconscientes volaron hacia ellas
No era el vino prometido no
ni la sangre de antiguos holocaustos
Nube-cárcel como caricia de Circe
el cielo es otra isla de Eea
sin refugios ni templos donde celebrar con cánticos
y cráteras de vino negro
los placeres del buen Eros.
Se extiende la noche sobre las pardas mesetas
y apenas los ruiseñores tienen tiempo
de lanzar sus últimos lamentos sonoros
y los amantes refugio entre llamas o colores
que abrasan sus cuerpos blancos.
Esferas nacidas de triángulos que giran
en secuencias imposibles como olas.
Aparecen fulgores inocentes en el líquido horizonte
son las trémulas canciones
de doncellas que esperan a los rubios marineros
que regresan con su ofrenda
Todo vuelve a ser ya paz
la Historia duerme y gime sus lamentos de entreguerras
Las mesetas ya son negras y apartan de entre las piedras
los cadáveres calcinados por un sol que no calienta...
Ilust.: Wilfredo Lam