Jack82
Poeta recién llegado
Todavía no había amanecido, pero dentro de aquel oscuro y casi desierto pub, daba lo mismo qué ocurriera fuera. Una pareja de poco más que adolescentes, entre besos y caricias, continuaban allí como si algo fuera a cambiar sus vidas por aguantar despiertos hasta aquel momento; disfrutaban el uno del otro, y pareciera que el mundo girara en torno al reducido espacio en el que se movían. Ellos a su vez eran ajenos a lo que ocurría a su alrededor. De repente suena esa canción a petición de la chica, y ella empieza a bailar frente a él, a media luz, y con una gracia y un arte como si toda la vida lo hubiera hecho. Él, hipnotizado, no despega los ojos de los de ella (ni los pies del suelo), pues no conocía aquella faceta suya y porque la mirada de ella era de fuego, y funcionaba como un imán que no le permitía apartar la mirada de sus enérgicos movimientos.
La canción termina. Ella jadea por el esfuerzo y él se acerca para abrazarla. Un largo abrazo sentido.
La fiesta acabó, y él nunca le dijo que aquello había sido una obra de arte, ni le dió las gracias por tan íntimo espectáculo. Él creía tenerlo grabado nítidamente, pero la memoria va distorsionando las imágenes y se torna todo aquello más borroso cada vez que trata de revivirlo. Si al menos le hubiera dicho un "te quiero"...