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El Agrimensor y El Araguato

Al Duborg

Poeta fiel al portal
Estando de capataz

en los potreros de un “Hato”,

me gritaba un araguato

de una manera sagaz.

Tu conducta pertinaz

a mí, me tiene cansado,

es que usted ha provocado

la tala de las montañas,

condenando sus entrañas

por su corazón malvado.



Le respondí con dolor

sin conseguir en la excusa,

el dedo que a mí me acusa

no discrimina color.

Recuperaré el amor

por nuestra Naturaleza,

devolviendo con nobleza

la bondad del corazón.

Quiero encontrar la razón

aunque pierda la cabeza.



Explique se lo suplico

Agrimensor caballero,

lo que usted llama potrero

fue mi selva hace ratico,

expropiada por un rico,

un animal sin conciencia

y su loa reverencia

lo hace aún más engreído.

Nuestro territorio ejido,

nos lo dio la providencia.



¡Cómo pude estar tan ciego!

respondió el Agrimensor

reconociendo el dolor

pudo controlar su ego.

¿Si con lágrimas yo riego

lo que ahora es un erial,

volverá a ser manantial?

Las rosas de mi jardín

¡le temen a tu festín…!

por tu codicia mortal.



Respondió el mono aullador

de una manera muy clara,

tú eres una especie rara

semejante adulador…

¿sabes por cuánto clamor,

suplicó la primavera?

¡si solamente supieras…!

ya quisieras resolver

lo que no pudiste ver

en tu cárcel de madera.



Cansado estoy de llorar

además de arrepentido

y mi corazón partido

está a punto de estallar.

Necesario es batallar

para eliminar la caza

la maldad de nuestra raza

no tendrá jamás perdón

y de un alto torreón

hay que evitar su amenaza.



Tienes que estar prevenido

para ganar estas luchas,

si por la extinción no escuchas

de las bombas el sonido

y de este mono el aullido,

se habría arado en el mar.

Más sin embargo triunfar,

depende de nuestra alianza

para generar confianza,

nos tenemos que apoyar.


Lo que empezó por reclamo

terminó en coalición,

el mono tuvo razón

y el hombre entendía un tramo.

Después de aquel desparramo

que el araguato le diera,

quedó abierta la frontera

en nuestra Naturaleza.

Mantiene aún su cabeza

esperando una quimera.
 
Estando de capataz

en los potreros de un “Hato”,

me gritaba un araguato

de una manera sagaz.

Tu conducta pertinaz

a mí, me tiene cansado,

es que usted ha provocado

la tala de las montañas,

condenando sus entrañas

por su corazón malvado.



Le respondí con dolor

sin conseguir en la excusa,

el dedo que a mí me acusa

no discrimina color.

Recuperaré el amor

por nuestra Naturaleza,

devolviendo con nobleza

la bondad del corazón.

Quiero encontrar la razón

aunque pierda la cabeza.



Explique se lo suplico

Agrimensor caballero,

lo que usted llama potrero

fue mi selva hace ratico,

expropiada por un rico,

un animal sin conciencia

y su loa reverencia

lo hace aún más engreído.

Nuestro territorio ejido,

nos lo dio la providencia.



¡Cómo pude estar tan ciego!

respondió el Agrimensor

reconociendo el dolor

pudo controlar su ego.

¿Si con lágrimas yo riego

lo que ahora es un erial,

volverá a ser manantial?

Las rosas de mi jardín

¡le temen a tu festín…!

por tu codicia mortal.



Respondió el mono aullador

de una manera muy clara,

tú eres una especie rara

semejante adulador…

¿sabes por cuánto clamor,

suplicó la primavera?

¡si solamente supieras…!

ya quisieras resolver

lo que no pudiste ver

en tu cárcel de madera.



Cansado estoy de llorar

además de arrepentido

y mi corazón partido

está a punto de estallar.

Necesario es batallar

para eliminar la caza

la maldad de nuestra raza

no tendrá jamás perdón

y de un alto torreón

hay que evitar su amenaza.



Tienes que estar prevenido

para ganar estas luchas,

si por la extinción no escuchas

de las bombas el sonido

y de este mono el aullido,

se habría arado en el mar.

Más sin embargo triunfar,

depende de nuestra alianza

para generar confianza,

nos tenemos que apoyar.


Lo que empezó por reclamo

terminó en coalición,

el mono tuvo razón

y el hombre entendía un tramo.

Después de aquel desparramo

que el araguato le diera,

quedó abierta la frontera

en nuestra Naturaleza.

Mantiene aún su cabeza

esperando una quimera.
Ojalá todos los agrimensores fuesen así
Felicitaciones...me encantó.
Feliz año
 
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