Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te golpeaste repetidas veces la mano
contra el pomo de la puerta
al intentar abrirla,
la puerta a veces no se abre
a veces no se cierra
no siempre es el mejor camino
para llegar a los otros,
no siempre es la entrada o la salida
cuando viene el fuego
una manera de escapar
hacia la luz
o hacia la noche incierta,
con formas geométricas
sus contornos,
un espacio cerrado con acomodo de carcel
y vistas en los ojos a la libertad del cambio,
en esas afueras que se hacen muy adentro
un punto de esperanza,
una visión del hambre que al fin se satisface.
La puerta no conoce del llanto
sin embargo bajo capas de pintura
una humedad la palidece,
la hace virutas vulnerables
entre los dedos,
en sus yemas que sienten
de esa sangre golpeada y abierta,
un pulso acelerado
sí correspondido,
un tiempo que se acerca
al igual que las palabras.
contra el pomo de la puerta
al intentar abrirla,
la puerta a veces no se abre
a veces no se cierra
no siempre es el mejor camino
para llegar a los otros,
no siempre es la entrada o la salida
cuando viene el fuego
una manera de escapar
hacia la luz
o hacia la noche incierta,
con formas geométricas
sus contornos,
un espacio cerrado con acomodo de carcel
y vistas en los ojos a la libertad del cambio,
en esas afueras que se hacen muy adentro
un punto de esperanza,
una visión del hambre que al fin se satisface.
La puerta no conoce del llanto
sin embargo bajo capas de pintura
una humedad la palidece,
la hace virutas vulnerables
entre los dedos,
en sus yemas que sienten
de esa sangre golpeada y abierta,
un pulso acelerado
sí correspondido,
un tiempo que se acerca
al igual que las palabras.