Medusa
Desertora
Siempre que te miro mirar
quedo sin entender lo que hay más allá
del repiqueteo de tus pestañas morenas
que aletean fugaces sobre mi mundo
Tus ojos, muchachita mía
buscan vivaces, con hambre de libertad
descifrar cada cosa que mamá no te sabe contar
Tus manos, finas y tibias,
albergan el amor universal
de mi existir,
cuando tus caricias aterrizan en mi rostro...
quedo sin entender lo que hay más allá
del repiqueteo de tus pestañas morenas
que aletean fugaces sobre mi mundo
Tus ojos, muchachita mía
buscan vivaces, con hambre de libertad
descifrar cada cosa que mamá no te sabe contar
Tus manos, finas y tibias,
albergan el amor universal
de mi existir,
cuando tus caricias aterrizan en mi rostro...
Llegamos listas, asustadas, ansiosas pero fuertes, como sólo nosotras sabemos que podemos ser.
Otra cita obligada e importante. Otra cita con el destino incierto, pero a la hora fijada.
Nos anunciamos con la secretaria, vos te adelantas (como siempre), le decís mi nombre y... Con miedo y orgullo le recordas: "Nati, son 7/8. Sie-te de o-cho. Una más y ganamos, ganamos, ga-na-mos."
Yo nomas te miro poner el orgullo sobre el miedo, la admiración sobre el espanto, el amor sobre el dolor... Y allá voy, presta, ligera, entregada: una más y vencemos.
"Vencemos, morenita mía, porque yo pongo mi cuerpo pero vos pones la fuerza", pienso, mientras voy quitándome el suéter y desnudando mi brazo, asustada pero fuerte, capaz y llena de amor.
"Cualquier pelea que yo diera en esta vida, sin vos no queda nada y no podría", dice una canción en mi mente y me retumba en el pecho.