SUEÑOS DE POETA ENAJENADO
Cae desde el huevo la semilla
y el árbol que dios mediante hace de eco
resguarda la inocencia de un pequeño pajarillo.
Bosque a través van mis rimas
y en el taller del herrero suenan ecos de canciones de goliardos
Ave María no son horas de paseo
devuelveme las miradas y mis latidos mejores
que una vez dejé en tu puerta.
Homo sum y tal vez atropellé a tu perro
caídas fueron mis lágrimas en el perol de tu sopa
recibe mis ladridos nuevos y aceptame como soy
Noche la gran traidora
Despojada de nubes con estrellas que no brillan
dejas la ciudad a oscuras
para perder a los paseantes sin rumbo
Rio abajo se deslizan como esquifes las hojas
que arrancó el viento
Llegarán hasta las últimas consecuencias
pero no podrán volver
porque la vida no admite devoluciones.
En cambio las estaciones de los ferrocarriles modernos
carecen de aquel encanto que asombraba a los viajeros
mientras los mozos de cuerda
recitaban los salmos antiguos que aprendieron en la escuela.
Y es que ya ni las ciudades ni los barcos de vapor
son los que fueron antaño
¿Quien puede presumir de sus triunfos
sobre los hipocampos que alimentan fantasías?
¿Quien escribirá derecho sobre las nervaduras de hojas secas de castaño?
¿Quien, es decir, quien con aspecto humano
se ocultará tras la luz de las farolas en la plaza tan antigua?
Vendrán tiempos que ya fueron
Los dioses conceden una segunda oportunidad a aquellos
que perdieron la primera
Pero no espereis que los textos sean los mismos
Ni que los labios de las bellas tengan la dulce textura
de los buches de las aves de colorido plumaje
No. No esperéis exquisiteces ni aquellos refinamientos
de las torturas placenteras.
Las aves nocturnas que vigilan mi descanso se despiertan agitadas
Baten sus alas en desesperado esfuerzo
y sus alas se deshacen en polvo y restos de sueños.
Es la hora de la entrega
la hora de renovar las sumisiones cotidianas
o de buscar nuevamente las llamas que brotan de tus ojos iluminados
de tus dedos como faros en mi noche
de tu vientre preñado de futuro
Es la hora de vivir oh mi cadáver
Ilust.: V. Kandinsky.-"Segmento azul". 1921
Cae desde el huevo la semilla
y el árbol que dios mediante hace de eco
resguarda la inocencia de un pequeño pajarillo.
Bosque a través van mis rimas
y en el taller del herrero suenan ecos de canciones de goliardos
Ave María no son horas de paseo
devuelveme las miradas y mis latidos mejores
que una vez dejé en tu puerta.
Homo sum y tal vez atropellé a tu perro
caídas fueron mis lágrimas en el perol de tu sopa
recibe mis ladridos nuevos y aceptame como soy
Noche la gran traidora
Despojada de nubes con estrellas que no brillan
dejas la ciudad a oscuras
para perder a los paseantes sin rumbo
Rio abajo se deslizan como esquifes las hojas
que arrancó el viento
Llegarán hasta las últimas consecuencias
pero no podrán volver
porque la vida no admite devoluciones.
En cambio las estaciones de los ferrocarriles modernos
carecen de aquel encanto que asombraba a los viajeros
mientras los mozos de cuerda
recitaban los salmos antiguos que aprendieron en la escuela.
Y es que ya ni las ciudades ni los barcos de vapor
son los que fueron antaño
¿Quien puede presumir de sus triunfos
sobre los hipocampos que alimentan fantasías?
¿Quien escribirá derecho sobre las nervaduras de hojas secas de castaño?
¿Quien, es decir, quien con aspecto humano
se ocultará tras la luz de las farolas en la plaza tan antigua?
Vendrán tiempos que ya fueron
Los dioses conceden una segunda oportunidad a aquellos
que perdieron la primera
Pero no espereis que los textos sean los mismos
Ni que los labios de las bellas tengan la dulce textura
de los buches de las aves de colorido plumaje
No. No esperéis exquisiteces ni aquellos refinamientos
de las torturas placenteras.
Las aves nocturnas que vigilan mi descanso se despiertan agitadas
Baten sus alas en desesperado esfuerzo
y sus alas se deshacen en polvo y restos de sueños.
Es la hora de la entrega
la hora de renovar las sumisiones cotidianas
o de buscar nuevamente las llamas que brotan de tus ojos iluminados
de tus dedos como faros en mi noche
de tu vientre preñado de futuro
Es la hora de vivir oh mi cadáver
Ilust.: V. Kandinsky.-"Segmento azul". 1921