NiñoNube
Poeta asiduo al portal
Querida Srta. Sandra:
Me dirijo a usted, con todo mi respeto, respetuoso, y toda mi admiración.
Es menester por mi parte, comunicarle estos sentimientos que están echando raíces y grandes ramas, en este lugar donde ha de encontrarse el corazón.
Tenga usted a bien, si no es petición desmedida, dedicarle a estas mis letras un momento momentáneo de atención.
Y es que no puedo callar calladamente, ni por un instante, este amor que siento por usted.
Le estoy queriendo por la noche y por la mañana.
Y no es un querer, de estos de pacotilla, que se llevan tanto hoy en día.
Que es mi querer un querer sincero y de verdad, verdadera.
Un querer también presente en atardeceres y madrugadas.
En sobremesas y medias tardes, o incluso en la hora del almuerzo, de almorzar.
Le quiero “tantísimamente” tanto, que todas las veces que estoy pensando, usted se pasea por mi pensamiento.
Y no vaya usted a creer que solamente pienso una o dos veces al día.
Que paso todo el tiempo temporal, pensando pensativamente, en usted.
Es llegado este momento, en que debo utilizar mis letras para hacerle una sincera confesión.
Va mi cuerpo últimamente, con la necesidad de su bella presencia.
Y no quisiera yo hacer un drama dramático de esta situación.
Pero es que voy dejando suspiros de añoranza por todas las esquinas.
Estando usted ausente en su ausencia, voy sintiendo yo un pequeño huequecito aquí, cerquita del esternón.
Y no puedo dejar de pensar pensativo, en ese momento en que su abrazo se encuentre con mi abrazo, abrazándose los dos.
Disculpe usted, si armado de valor valeroso, me atrevo descarado, a decirle que quiero saborear los dulces besos de tu boca.
Y que mis manos con sus dedos, cinco en cada una, van con la idea en fijación de recorrer los recorridos de su linda anatomía.
Qué descocado y atrevido me siento, sintiendo estas ansias ansiosas, de respirar el aroma de su piel sedosa.
Espero y deseo no considere una irreverencia, este mi sentir sintiéndola.
Es que no podía, por más, seguir guardando silencio silencioso.
Desde el momento en que mirando encontré su mirada.
Desde aquel día en que mi escribiendo se encontró con su leyendo, y mi leer con su escribir, voy yo sintiendo este enamoramiento que me va enamorando de usted.
Es por ello que amablemente amable, me dirijo a su adorada persona.
Para que sepa que le estoy amorosamente amando.
Perpetuamente siempre suyo:
Sr.Kiko.
Me dirijo a usted, con todo mi respeto, respetuoso, y toda mi admiración.
Es menester por mi parte, comunicarle estos sentimientos que están echando raíces y grandes ramas, en este lugar donde ha de encontrarse el corazón.
Tenga usted a bien, si no es petición desmedida, dedicarle a estas mis letras un momento momentáneo de atención.
Y es que no puedo callar calladamente, ni por un instante, este amor que siento por usted.
Le estoy queriendo por la noche y por la mañana.
Y no es un querer, de estos de pacotilla, que se llevan tanto hoy en día.
Que es mi querer un querer sincero y de verdad, verdadera.
Un querer también presente en atardeceres y madrugadas.
En sobremesas y medias tardes, o incluso en la hora del almuerzo, de almorzar.
Le quiero “tantísimamente” tanto, que todas las veces que estoy pensando, usted se pasea por mi pensamiento.
Y no vaya usted a creer que solamente pienso una o dos veces al día.
Que paso todo el tiempo temporal, pensando pensativamente, en usted.
Es llegado este momento, en que debo utilizar mis letras para hacerle una sincera confesión.
Va mi cuerpo últimamente, con la necesidad de su bella presencia.
Y no quisiera yo hacer un drama dramático de esta situación.
Pero es que voy dejando suspiros de añoranza por todas las esquinas.
Estando usted ausente en su ausencia, voy sintiendo yo un pequeño huequecito aquí, cerquita del esternón.
Y no puedo dejar de pensar pensativo, en ese momento en que su abrazo se encuentre con mi abrazo, abrazándose los dos.
Disculpe usted, si armado de valor valeroso, me atrevo descarado, a decirle que quiero saborear los dulces besos de tu boca.
Y que mis manos con sus dedos, cinco en cada una, van con la idea en fijación de recorrer los recorridos de su linda anatomía.
Qué descocado y atrevido me siento, sintiendo estas ansias ansiosas, de respirar el aroma de su piel sedosa.
Espero y deseo no considere una irreverencia, este mi sentir sintiéndola.
Es que no podía, por más, seguir guardando silencio silencioso.
Desde el momento en que mirando encontré su mirada.
Desde aquel día en que mi escribiendo se encontró con su leyendo, y mi leer con su escribir, voy yo sintiendo este enamoramiento que me va enamorando de usted.
Es por ello que amablemente amable, me dirijo a su adorada persona.
Para que sepa que le estoy amorosamente amando.
Perpetuamente siempre suyo:
Sr.Kiko.