Mucho se ha hablado del karma, un término que se refiere a una antigua ley con la cual varias personas en el Oriente regulan sus existencias. Una ley excelente, si se emplea con sentido común.
Un individuo va a una tienda y compra una serie de artículos. Si tiene esta suerte, puede pagar -haciendo notas- ; pero el individuo en cuestión ha comprado dichos artículos y tarde o temprano deberá pagarlos; no está libre hasta entonces.
Una persona atraviesa una existencia tras otra haciendo cosas que en las horas silenciosas de la madrugada le provocan remordimiento; cosas que le averguenzan cuando está solo y puede reflexionar; causa daños al prójimo. Es una pena, porque lo que sembramos, lo cosechamos.
Del mismo modo, hacemos el bien a los demás: 'tira tu pan sobre las aguas y el pan volverá a tí'. Desafortunadamente, cuando vuelva, volverá empapado; pero no es ésta la idea. Hagamos el bien a los demás, tanto como podamos y el mayor bien nos será, a nuestra vez, concedido.
Si tu vienes a la Tierra y lo pasas muy mal, es señal que tú recibes la paga de haber perjudicado a tu prójimo en otra existencia anterior, y en el camino hacia el estado feliz que será tu última existencia en este mundo, pasarás mil desventuras porque tienes que saldar todas tus deudas. Lo mismo que si tienes que ir a vivir a otra parte de donde hasta ahora has vivido, acudes a la tienda del carnicero, del panadero, del cerero ( o así debes hacerlo si eres una buena persona) y pagas todo lo que les debes. Si eres un optimista, intentas recoger el dinero que te deben; pero éste es otro asunto. La ley del karma establece este precepto: haz como quieras que hagan contigo, ya que recibirás según hayas hecho el bien o el mal a tus semejantes.
Mi opinión personal es que una fe demasiado rígida en el karma ha podido ser la causa de la degeneración de la India y China, ya que tanto en la una como en la otra la gente acostumbra sentarse a la sombra de los árboles y exlamar: 'para qué preocuparse'? Tengo por delante una cantidad de vidas; que me dejen sentar bien tranquilo y oler las flores de esta vida'. Esa manera de ver las cosas engendra solo una gran pereza.
Por lo que se refiere a la China, he observado ésta escena: un hombre se había caído dentro de un río y se ahogaba sin remedio. Ninguna de las personas allí presentes se interesaba en aquel suceso, naturalmente uno se pregunta el porqué de aquella actitud, pero de acuerdo con el pensamiento del lugar ellos piensan, 'si se hubiera salvado de 'su karma', se habrían hecho cargo del destino - el karma - de aquel hombre, destino que les habría tocado a ellos. De este modo, una obediencia demasiado estrecha origina gran dureza de alma, evidentemente. Quizas es preciso entonces elegir el buen camino, no el malo, ni el demasiado bueno (imposible en nuestro mundo), sólo posible cuando somos demasiados puros para permanecer acá en el suelo. Deberemos entonces seguir el camino del medio en todas las ocasiones.
Un individuo va a una tienda y compra una serie de artículos. Si tiene esta suerte, puede pagar -haciendo notas- ; pero el individuo en cuestión ha comprado dichos artículos y tarde o temprano deberá pagarlos; no está libre hasta entonces.
Una persona atraviesa una existencia tras otra haciendo cosas que en las horas silenciosas de la madrugada le provocan remordimiento; cosas que le averguenzan cuando está solo y puede reflexionar; causa daños al prójimo. Es una pena, porque lo que sembramos, lo cosechamos.
Del mismo modo, hacemos el bien a los demás: 'tira tu pan sobre las aguas y el pan volverá a tí'. Desafortunadamente, cuando vuelva, volverá empapado; pero no es ésta la idea. Hagamos el bien a los demás, tanto como podamos y el mayor bien nos será, a nuestra vez, concedido.
Si tu vienes a la Tierra y lo pasas muy mal, es señal que tú recibes la paga de haber perjudicado a tu prójimo en otra existencia anterior, y en el camino hacia el estado feliz que será tu última existencia en este mundo, pasarás mil desventuras porque tienes que saldar todas tus deudas. Lo mismo que si tienes que ir a vivir a otra parte de donde hasta ahora has vivido, acudes a la tienda del carnicero, del panadero, del cerero ( o así debes hacerlo si eres una buena persona) y pagas todo lo que les debes. Si eres un optimista, intentas recoger el dinero que te deben; pero éste es otro asunto. La ley del karma establece este precepto: haz como quieras que hagan contigo, ya que recibirás según hayas hecho el bien o el mal a tus semejantes.
Mi opinión personal es que una fe demasiado rígida en el karma ha podido ser la causa de la degeneración de la India y China, ya que tanto en la una como en la otra la gente acostumbra sentarse a la sombra de los árboles y exlamar: 'para qué preocuparse'? Tengo por delante una cantidad de vidas; que me dejen sentar bien tranquilo y oler las flores de esta vida'. Esa manera de ver las cosas engendra solo una gran pereza.
Por lo que se refiere a la China, he observado ésta escena: un hombre se había caído dentro de un río y se ahogaba sin remedio. Ninguna de las personas allí presentes se interesaba en aquel suceso, naturalmente uno se pregunta el porqué de aquella actitud, pero de acuerdo con el pensamiento del lugar ellos piensan, 'si se hubiera salvado de 'su karma', se habrían hecho cargo del destino - el karma - de aquel hombre, destino que les habría tocado a ellos. De este modo, una obediencia demasiado estrecha origina gran dureza de alma, evidentemente. Quizas es preciso entonces elegir el buen camino, no el malo, ni el demasiado bueno (imposible en nuestro mundo), sólo posible cuando somos demasiados puros para permanecer acá en el suelo. Deberemos entonces seguir el camino del medio en todas las ocasiones.
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