Javier B
Poeta fiel al portal
Otro de los poemas que compuse para mi hija cuando declamaba en la escuela primaria. Creo que con éste participó y ganó en Segundo o tercer año.
Tengo en mis sueños un reino
donde guardo mis riquezas,
las muñecas que yo peino
son amigas y princesas.
Este reino que yo tengo
tiene un sol que nunca para,
y un río al que siempre vengo
para ver el agua clara.
Tiene arroyos como espejos;
tiene valles, tiene montes,
hay jirafas, hay conejos,
y hasta tres rinocerontes.
Puedo ser de todo un poco
porque yo tengo el libreto
y aunque suene tal vez loco
¿quieren saber un secreto?
Yo no quiero ser princesa
que se aburra en un palacio,
con su tiara en la cabeza
y su largo pelo lacio.
No quiero alguien que me riña
“tienes que cuidar tu imagen,
deja esas estrellas, niña,
no pretendas que se bajen”
No quiero oro ni castillos,
ni cosas de la realeza,
cinco criadas con cepillos
jalándome la cabeza.
Quiero montar un caballo
que galope contra el viento
igual de veloz que un rayo,
libre como el pensamiento.
Quiero levantar el vuelo,
platicar con las estrellas
que me miran desde el cielo,
tan brillantes y tan bellas.
Quiero que alguna me cuente
qué hace cuando va a pasear,
que me diga qué se siente
cuando se mira en el mar.
Por eso escribo en mi diario
cuando ya la noche empieza,
en mi reino imaginario
yo no quiero ser princesa.
- Javier
Tengo en mis sueños un reino
donde guardo mis riquezas,
las muñecas que yo peino
son amigas y princesas.
Este reino que yo tengo
tiene un sol que nunca para,
y un río al que siempre vengo
para ver el agua clara.
Tiene arroyos como espejos;
tiene valles, tiene montes,
hay jirafas, hay conejos,
y hasta tres rinocerontes.
Puedo ser de todo un poco
porque yo tengo el libreto
y aunque suene tal vez loco
¿quieren saber un secreto?
Yo no quiero ser princesa
que se aburra en un palacio,
con su tiara en la cabeza
y su largo pelo lacio.
No quiero alguien que me riña
“tienes que cuidar tu imagen,
deja esas estrellas, niña,
no pretendas que se bajen”
No quiero oro ni castillos,
ni cosas de la realeza,
cinco criadas con cepillos
jalándome la cabeza.
Quiero montar un caballo
que galope contra el viento
igual de veloz que un rayo,
libre como el pensamiento.
Quiero levantar el vuelo,
platicar con las estrellas
que me miran desde el cielo,
tan brillantes y tan bellas.
Quiero que alguna me cuente
qué hace cuando va a pasear,
que me diga qué se siente
cuando se mira en el mar.
Por eso escribo en mi diario
cuando ya la noche empieza,
en mi reino imaginario
yo no quiero ser princesa.
- Javier
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