Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amanecer desnudo, vacío...
Profundo vacío donde muere mi voz, mis lágrimas y fuerzas.
Luchar...? Gran desafío...
Tantas montañas en mi norte,
gigantes molinos amorfos como las ideas aún no concebidas; infundadas quimeras en el río.
Las cicatrices del alma aún no sanan, abiertas siguen y otras solo son trofeos de fieras batallas donde fui herido.
Ya basta...! Hoy se rompe el capullo que aprisiona mis colores, se fundirá el fierro al ras de mis pies libertos...
He sido magullado en la arena, traspasado por lanzas, soporté los noxiis así los murmillos que destrozaron mis escudos
y quebraron el yelmo hasta develar mi sien.
Mas aquí voy por más, pues la gloria es para los valientes,
El triunfo no está en números de bajas sino en los que siguen de pie para honrar a las almas próceres de nuestra libertad.
Profundo vacío donde muere mi voz, mis lágrimas y fuerzas.
Luchar...? Gran desafío...
Tantas montañas en mi norte,
gigantes molinos amorfos como las ideas aún no concebidas; infundadas quimeras en el río.
Las cicatrices del alma aún no sanan, abiertas siguen y otras solo son trofeos de fieras batallas donde fui herido.
Ya basta...! Hoy se rompe el capullo que aprisiona mis colores, se fundirá el fierro al ras de mis pies libertos...
He sido magullado en la arena, traspasado por lanzas, soporté los noxiis así los murmillos que destrozaron mis escudos
y quebraron el yelmo hasta develar mi sien.
Mas aquí voy por más, pues la gloria es para los valientes,
El triunfo no está en números de bajas sino en los que siguen de pie para honrar a las almas próceres de nuestra libertad.
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