Quizá, el caleidoscopio y la garra del sueño;
quizás , un poco antes,
cuando las papelinas en el patinódromo,
y las avispas, en el reloj de arena…
o quizá, cuando aquellas psicofonías, muertas de frío,
cuando esos pajarillos, reptando, sumisos…
puede que ahora, mientras arrugamos las sombras,
y yo, desgarbo mis recuerdos…
cuando los espantapájaros nos esperan,
con sus armazones de sarmientos, al salir del mercado…
al recibir, el hogar, a racimos, y la escuela, a puñados …
o nuestras altas torres, que se llenaron de culebrillas de colores;
ahora las estrellas que acompañan, el titilar de la voz,
su aliento de elefantes y truenos…
ahora, que nuevamente nos entrega,
el tacto del bosque de las maravillas.
En positivo esas mezclas, de rotaciones y anhelos,
y nada más importante, que ellos estén contentos por mi…
conocer, que está la labor realizada,
y ahora podemos, por fin, esperar…
quizás , un poco antes,
cuando las papelinas en el patinódromo,
y las avispas, en el reloj de arena…
o quizá, cuando aquellas psicofonías, muertas de frío,
cuando esos pajarillos, reptando, sumisos…
puede que ahora, mientras arrugamos las sombras,
y yo, desgarbo mis recuerdos…
cuando los espantapájaros nos esperan,
con sus armazones de sarmientos, al salir del mercado…
al recibir, el hogar, a racimos, y la escuela, a puñados …
o nuestras altas torres, que se llenaron de culebrillas de colores;
ahora las estrellas que acompañan, el titilar de la voz,
su aliento de elefantes y truenos…
ahora, que nuevamente nos entrega,
el tacto del bosque de las maravillas.
En positivo esas mezclas, de rotaciones y anhelos,
y nada más importante, que ellos estén contentos por mi…
conocer, que está la labor realizada,
y ahora podemos, por fin, esperar…