BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En esta tierra, donde nazco,
hallo pozos de desidia, vomito
gemas preciosas, solitarias avenidas,
e invado la penumbra con un ojo resplandeciente.
Temo el terror de los animales nocturnos
mutuamente
ocupándose, profanando las ramas y los árboles,
las incisivas celosías que impone la niebla
entre el día y la noche.
Las minúsculas arañas excavando
sus túneles adiposos entre vergeles abandonados.
En esta tierra donde nazco cada día,
ese sopor invasivo, ese diurno bochorno
de los acontecimientos sonoros, me produce
como un crepúsculo de objetos en los párpados
que arden.
©
hallo pozos de desidia, vomito
gemas preciosas, solitarias avenidas,
e invado la penumbra con un ojo resplandeciente.
Temo el terror de los animales nocturnos
mutuamente
ocupándose, profanando las ramas y los árboles,
las incisivas celosías que impone la niebla
entre el día y la noche.
Las minúsculas arañas excavando
sus túneles adiposos entre vergeles abandonados.
En esta tierra donde nazco cada día,
ese sopor invasivo, ese diurno bochorno
de los acontecimientos sonoros, me produce
como un crepúsculo de objetos en los párpados
que arden.
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