Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ay...! Ay...! Papi ay...!
Quítamela! Quítamela!
Mírala...! Mírala...!
Ahí está..! Ahí, ahí y ahí...!
Así se abalanzó mi flor
una tarde muy soleada,
con terror en la mirada
su pecho hecho un tambor.
Sin saber lo que ocurría
fui corriendo y la abracé
muy asustada así parece
Pues sus ojos no abría.
Ya se fue me preguntó
estampada en mi pecho
con el pelo ya desecho
despegarse refutó.
Ay no! Papi ay no! Ay no...!
Ella no me deja y anda
mis pasos por aquí y allá...
sabe a donde y cuando
Voy a correr o a parar.
En el baño me escondí
esperando que se vaya
y cuando creí que la perdí
me saltó como una araña.
Amanda, dulce hija mía
algo debo confesarte
esa que te perseguía
no ha querido asustarte,
Ahora... querida flor
algo voy a mostrarte
sin tener ningún temor
Ella es la que encontraste...
Quítamela! Quítamela!
Mírala...! Mírala...!
Ahí está..! Ahí, ahí y ahí...!
Así se abalanzó mi flor
una tarde muy soleada,
con terror en la mirada
su pecho hecho un tambor.
Sin saber lo que ocurría
fui corriendo y la abracé
muy asustada así parece
Pues sus ojos no abría.
Ya se fue me preguntó
estampada en mi pecho
con el pelo ya desecho
despegarse refutó.
Ay no! Papi ay no! Ay no...!
Ella no me deja y anda
mis pasos por aquí y allá...
sabe a donde y cuando
Voy a correr o a parar.
En el baño me escondí
esperando que se vaya
y cuando creí que la perdí
me saltó como una araña.
Amanda, dulce hija mía
algo debo confesarte
esa que te perseguía
no ha querido asustarte,
Ahora... querida flor
algo voy a mostrarte
sin tener ningún temor
Ella es la que encontraste...