luisojedas
Poeta asiduo al portal
El cielo se cristalizó,
los ríos y los mares se reflejaron
sobre nuestras cabezas,
y ahora cuelgan como gigantografías abandonadas,
frágiles, a punto de desprenderse,
agitadas por huracanes que se levantan
desde ciudades submarinas;
hasta este precario cielo
llegaron a parar nuestras
caminatas y senderos,
como huellas interestelares
arrojadas desde un autobús
en máxima velocidad,
para indicarnos por dónde huir,
para fugarnos de esta cárcel de arena
amenazada por las olas,
antes que todo se desmorone
antes que todo se desmorone
antes que todo se desmorone
los ríos y los mares se reflejaron
sobre nuestras cabezas,
y ahora cuelgan como gigantografías abandonadas,
frágiles, a punto de desprenderse,
agitadas por huracanes que se levantan
desde ciudades submarinas;
hasta este precario cielo
llegaron a parar nuestras
caminatas y senderos,
como huellas interestelares
arrojadas desde un autobús
en máxima velocidad,
para indicarnos por dónde huir,
para fugarnos de esta cárcel de arena
amenazada por las olas,
antes que todo se desmorone
antes que todo se desmorone
antes que todo se desmorone
Última edición: