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Contemplador nocturno de poemas
I
Es un lugar difícil, con rincones y aristas imposibles. Los muebles del revés colgando del techo. Claraboyas en el suelo. Y la luz que se escapa a chorros por las ventanas. Es a lo que ella llama su hogar.
II
Te preguntarás sin preguntar, nunca a mí desde luego. Palabras intencionadas que nunca saldrán de tus bonitos y únicos labios. Las dudas te consumirán por dentro. Sí. Pero tú no pronunciarás palabra. No a mí.
III
Fue una fiesta con globos y tarta y aún mejor, todos estuvimos invitados. La elección de la música fue perfecta y la anfitriona deliciosa. Cantamos y bailamos. Después de la fiesta morimos todos, pero eso fue muchos años después. Por supuesto.
IV
El sindicato de soñadores se fundó en los años oscuros, cuando los cubos aún tenían seis caras y dos y dos eran..., bueno ya sabéis. Se reunían en secreto en sótanos y trasteros de amigos y parientes, para no ser sorprendidos en medio de sus ensoñaciones por la sórdida y extravagante policía de los matemáticos.
V
El salmón remontó la cascada con un espectacular salto, lleno de gracia, estilo y afán de superación. El oso le dio un diez sobre diez a la ejecución.
VI
Confiaba ciegamente en la estrella polar, en el musgo de las rocas y otros trucos habituales para despistados.
VII
"Quiero un libro que cuente una historia que nunca se acabe. Que cuando acabe, que no acabará, vuelva al principio, y vuelva a empezar. Y si muere el protagonista, que no morirá, resucite y vuelta a empezar. Y así hasta que sea viejito y ya no pueda leer más". El librero llamó ipso facto a la policía de los matemáticos.
VIII
Cuando me despierto aún está la luna en el cielo. Se medio esconde tras nubes blancas para darse misterio y dejar algo a la imaginación. Se hace la interesante a sabiendas de que yo picaré. Y está en lo cierto.
Es un lugar difícil, con rincones y aristas imposibles. Los muebles del revés colgando del techo. Claraboyas en el suelo. Y la luz que se escapa a chorros por las ventanas. Es a lo que ella llama su hogar.
II
Te preguntarás sin preguntar, nunca a mí desde luego. Palabras intencionadas que nunca saldrán de tus bonitos y únicos labios. Las dudas te consumirán por dentro. Sí. Pero tú no pronunciarás palabra. No a mí.
III
Fue una fiesta con globos y tarta y aún mejor, todos estuvimos invitados. La elección de la música fue perfecta y la anfitriona deliciosa. Cantamos y bailamos. Después de la fiesta morimos todos, pero eso fue muchos años después. Por supuesto.
IV
El sindicato de soñadores se fundó en los años oscuros, cuando los cubos aún tenían seis caras y dos y dos eran..., bueno ya sabéis. Se reunían en secreto en sótanos y trasteros de amigos y parientes, para no ser sorprendidos en medio de sus ensoñaciones por la sórdida y extravagante policía de los matemáticos.
V
El salmón remontó la cascada con un espectacular salto, lleno de gracia, estilo y afán de superación. El oso le dio un diez sobre diez a la ejecución.
VI
Confiaba ciegamente en la estrella polar, en el musgo de las rocas y otros trucos habituales para despistados.
VII
"Quiero un libro que cuente una historia que nunca se acabe. Que cuando acabe, que no acabará, vuelva al principio, y vuelva a empezar. Y si muere el protagonista, que no morirá, resucite y vuelta a empezar. Y así hasta que sea viejito y ya no pueda leer más". El librero llamó ipso facto a la policía de los matemáticos.
VIII
Cuando me despierto aún está la luna en el cielo. Se medio esconde tras nubes blancas para darse misterio y dejar algo a la imaginación. Se hace la interesante a sabiendas de que yo picaré. Y está en lo cierto.
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