elbosco
Poeta fiel al portal
El hombre no hablaba. Paseaba por las calles silenciosamente, nadie advertía su presencia.
Capturaba los momentos, y con ese simple hecho, era feliz. Los capturaba por montones, los nombraba y los almacenaba con mucho cuidado, y volvía a capturar más momentos. Siempre llevaba una caja, donde guardaba los momentos.
Se paseaba por pueblos, ciudades, bosques. Cuando se cansaba de un lugar se colaba en trenes y barcos para ir a otro lugar y volver a comenzar.
Un día, el hombre vio una sombra y quiso capturarla. Como siempre, nadie se dio cuenta de su presencia, pero la sombra lo había visto y huyó. La persiguió por calles y parajes, pero ella siempre lograba esquivarlo. Pronto anocheció y ya no pudo distinguirla. Triste y cansado, se sentó en el banco de una plaza. Repentinamente, los faroles de la plaza iluminaron la figura de una joven. El hombre reconoció en ella a la sombra, pero ya no pudo moverse. Había quedado atrapado en un momento, en la caja de la sombra.
A la memoria de Sergio Larraín
(Chiara es mi hija mayor, de 14 años.
Escribió este cuento luego de asistir a la exposición retrospectiva del gran fotógrafo chileno Sergio Larraín.)
Capturaba los momentos, y con ese simple hecho, era feliz. Los capturaba por montones, los nombraba y los almacenaba con mucho cuidado, y volvía a capturar más momentos. Siempre llevaba una caja, donde guardaba los momentos.
Se paseaba por pueblos, ciudades, bosques. Cuando se cansaba de un lugar se colaba en trenes y barcos para ir a otro lugar y volver a comenzar.
Un día, el hombre vio una sombra y quiso capturarla. Como siempre, nadie se dio cuenta de su presencia, pero la sombra lo había visto y huyó. La persiguió por calles y parajes, pero ella siempre lograba esquivarlo. Pronto anocheció y ya no pudo distinguirla. Triste y cansado, se sentó en el banco de una plaza. Repentinamente, los faroles de la plaza iluminaron la figura de una joven. El hombre reconoció en ella a la sombra, pero ya no pudo moverse. Había quedado atrapado en un momento, en la caja de la sombra.
A la memoria de Sergio Larraín
(Chiara es mi hija mayor, de 14 años.
Escribió este cuento luego de asistir a la exposición retrospectiva del gran fotógrafo chileno Sergio Larraín.)
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