Giovany Lara-Piña
Poesía Chico
Me siento invisible y eso es todo,
yo,
¿que no había dicho Rimbaud:
“tú, dios, entre los semidioses”?
Tan mísero que soy,
ante el capitalismo no valgo ni un dólar,
y ante tu persona, sí, G.,
no me has amado y nunca me amarás…
Soy una niña de 7 años enamorada y rota,
me pregunto ¿por qué a mí?
¿por qué tú también?
aceptaría se me fuera toda la gloria que me merezco
pero tu amor no…
Tu amor significa mucho para mí,
mírame por eso me revuelco en la arena
y hablo a las serpientes,
¡estoy vacía, carajo!
Y sé que en este momento te estás riendo de mí,
la loca,
dicen todos la loca y sí,
loca con aura endemoniada e instintos asesinos,
que sólo quiere un poco de amor…
Un poco,
Un poco,
en este inmenso, profundo y efímero universo
que es mi alma…
El hombre invisible
de Un monstruo viene a verme me siento,
solo, solo solo…
Parece que Dios me maldijo,
desde antes de nacer,
¡ojalá no me hubiese puesto corazón!
estaría ahora en prisión o bajo tierra y,
sería lo mejor.
La esperanza de un paraíso sólo para unos cuantos me asquea,
entonces Dios no es justo,
nada lo es entonces y no hay significado en la vida,
Camus se equivocó pues,
el gran absurdo es inapelable.
Esta explicación sin embargo no me tranquiliza,
en mis poemas y en mi vida paso de una emoción
o sentimiento a otro en cuestión de segundos,
no quiero olvidar, no quiero olvidar porqué escribo,
no quiero…
No quiero que se vayan las puta líneas en otro tema
¿o eso es la vida?
no sé ya muchas cosas,
estoy enloqueciendo,
sólo espero que aún me quedé el suficiente tiempo antes de que,
como mi amada, Alejandra Flora Pizarnik diga,
“ya no aguanto más la perras palabras”,
de los mismos que pueden hacerme sentir bien,
me hacen sentir todo lo contrario.
Malditos, los odio y necesito…
Temo necesitarlos mucho o que,
mi corazón se percaté de que estoy de forma melancólica solo,
toda su gloria me la deberían de dar,
el día que yo me muera…
se les habrá ido entonces un dios entre los semidioses,
y puede ser que no vuelva,
uno de los peores pecados que habrá cometido la humanidad
en el siglo veintiuno.
Y estoy en un mediocre cuarto,
de un infernal pueblo,
cagándome en toda virtud,
por el que sólo mi voz se oiga un segundo…
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