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Así es siempre

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Contemplador nocturno de poemas
Ya no recuerdo como te llamabas, hace tanto tiempo de eso y soy tan viejo. Es no obstante una sensación extraña, el no recordar, como un paréntesis abierto que no puedes evitar querer cerrar y te brotan silabas de la punta de la lengua, silabas que no reconoces y que no van a parar a ningún sitio, que se enredan pero nunca se traban. No es sin embargo un agravio para ti, eso lo sé. Que yo haya olvidado tu nombre es el menor de los males, una última broma, un último guiño. La vejez sin embargo... es casi un pecado, y yo he caído en él hasta las trancas; cuando conduzco los ojos se me cansan y las rodillas se quejan y las manos se agarrotan y nada fluye. Son achaques que tú ya nunca conocerás. Y me alegro, hoy sí. Por ti. Pero no todo está perdido, la vejez tiene cura. Lento pero sin detenerme me acerco a mi liberación. Y mientras tanto te recuerdo, aún sin saber tu nombre eres vívida en esta cabeza llena de fantasmas.

Recuerdo, como si lo hubiera inventado hace tan sólo un momento, una cama de sabanas blancas refulgiendo como neón ante la luz de la luna que se colaba por la ventana y recuerdo tu exactitud y precisión en la manera de definirnos; "una parejita adorable, sin más pretensiones". Qué perfecto. Qué fácil era la vida entonces; jugando a hipnotizarnos con tus colgantes de fantasía, autómatas que siempre cumplían su parte. Todo el día vagueando en ropa de cama, pintando puestas de sol en tu espalda y noches estrelladas en jardines encantados y verdades efímeras con tonos azul y pastel. Luego venían tus lágrimas en la ducha; "qué bonitos eran los colores hoy, qué bonitos eran esta vez. Qué pena, qué pena". Y la pintura, arrebatada de tu piel, girando en la bañera como una carretera al infinito, evadiendose por el desagüe con un último guiño de calidez. Si aún conservara las polaroids que atestiguan que no miento. Escuchabamos sonatas en vinilos maltratados rescatados del contenedor de la esquina pero sonaban como ha de sonar el paraíso; da da da, da da. Había tardes en las que el sol se ponía tan pronto que no merecía la pena ni salir de la cama por la mañana. Jugadas maestras al parchís, y tanto de lo que aprender, los dos. De cada callejuela tomábamos una palabra espiando furtivos tras las ventanas y de cada paseo regresábamos con un fragmento colosal que con dedicación escribíamos en la pared. Y allí estaba nuestro manifiesto, incoherente e inconexo, pero nuestro. Sólo tomábamos café y pan con mantequilla. Los domingos vino. Y nos odiaban, los seres oscuros que no entendían las carcajadas en mitad de la noche, los llantos de alegría o mis raptos místicos frente a tanta belleza. No apreciaban que robara pinturas para vestir tu desnudez.

No miento. Quizá lo he inventado todo mientras espero a la bestia que me ha perseguido toda la vida, desde que mi madre puso mis pies sobre el suelo, la que me ha de alcanzar y a la que ya ni tengo miedo. Pero no puedo mentir, el mundo no lo quiere así.

Soy el último consuelo que le queda a mi cafetera, ya vieja y pasada de moda. Su única razón de ser. Pero la luna se escapa tras las buhardillas donde tú y yo jugábamos a hacerles cosquillas a las estrellas con la yema de los dedos. Estuvimos aquí y nos fuimos. Así es siempre.
 
Última edición:
Me encantan tus relatos, aunque a veces no tengo muy claro dónde acaba lo que podía ser una realidad del protagonista con lo que era fruto de su invención, pues la mezcla está perfectamente amalgamada.
Al margen de saber cómo era la historia que se urdió en tu cabeza, me queda siempre el regusto de las ensoñaciones que subyacen en tus textos.
Y te felicito una vez más. Eres muy plástico.
Un gusto leerte.
Abrazos.
 
Muchas gracias. Los recuerdos son recuerdos, imagino que a ciertas edades poco importa lo que es verdad o no. De todos modos recuerda que el personaje dice que el mundo no le permite mentir. Yo me quedo con eso. Me gusta adentrarme en callejuelas en días de lluvia y espiar conversaciones tras las ventanas... No, es broma. Gracias por lo de plástico es de los mejores halagos que me han hecho nunca. Abrazos.
 
Así es siempre Amigo, se acumula el tiempo en los huesos y los enmohece y al final los hace añicos. C'est la vie. Un gran escrito como siempre. Saludos Recently.
Muchas gracias por dejar tu huella. La vida es un misterio y mejor vivirla con los ojos bien abiertos y los oídos y todo, al final nos quedaran sólo los recuerdos o en su defecto nuestras invenciones, jeje. Un abrazo. Tengo pendientes lecturas tuyas.
 
Ya no recuerdo como te llamabas, hace tanto tiempo de eso y soy tan viejo. Es no obstante una sensación extraña, el no recordar, como un paréntesis abierto que no puedes evitar querer cerrar y te brotan silabas de la punta de la lengua, silabas que no reconoces y que no van a parar a ningún sitio, que se enredan pero nunca se traban. No es sin embargo un agravio para ti, eso lo sé. Que yo haya olvidado tu nombre es el menor de los males, una última broma, un último guiño. La vejez sin embargo... es casi un pecado, y yo he caído en él hasta las trancas; cuando conduzco los ojos se me cansan y las rodillas se quejan y las manos se agarrotan y nada fluye. Son achaques que tú ya nunca conocerás. Y me alegro, hoy sí. Por ti. Pero no todo está perdido, la vejez tiene cura. Lento pero sin detenerme me acerco a mi liberación. Y mientras tanto te recuerdo, aún sin saber tu nombre eres vívida en esta cabeza llena de fantasmas.

Recuerdo, como si lo hubiera inventado hace tan sólo un momento, una cama de sabanas blancas refulgiendo como neón ante la luz de la luna que se colaba por la ventana y recuerdo tu exactitud y precisión en la manera de definirnos; "una parejita adorable, sin más pretensiones". Qué perfecto. Qué fácil era la vida entonces; jugando a hipnotizarnos con tus colgantes de fantasía, autómatas que siempre cumplían su parte. Todo el día vagueando en ropa de cama, pintando puestas de sol en tu espalda y noches estrelladas en jardines encantados y verdades efímeras con tonos azul y pastel. Luego venían tus lágrimas en la ducha; "qué bonitos eran los colores hoy, qué bonitos eran esta vez. Qué pena, qué pena". Y la pintura, arrebatada de tu piel, girando en la bañera como una carretera al infinito, evadiendose por el desagüe con un último guiño de calidez. Si aún conservara las polaroids que atestiguan que no miento. Escuchabamos sonatas en vinilos maltratados rescatados del contenedor de la esquina pero sonaban como ha de sonar el paraíso; da da da, da da. Había tardes en las que el sol se ponía tan pronto que no merecía la pena ni salir de la cama por la mañana. Jugadas maestras al parchís, y tanto de lo que aprender, los dos. De cada callejuela tomábamos una palabra espiando furtivos tras las ventanas y de cada paseo regresábamos con un fragmento colosal que con dedicación escribíamos en la pared. Y allí estaba nuestro manifiesto, incoherente e inconexo, pero nuestro. Sólo tomábamos café y pan con mantequilla. Los domingos vino. Y nos odiaban, los seres oscuros que no entendían las carcajadas en mitad de la noche, los llantos de alegría o mis raptos místicos frente a tanta belleza. No apreciaban que robara pinturas para vestir tu desnudez.

No miento. Quizá lo he inventado todo mientras espero a la bestia que me ha perseguido toda la vida, desde que mi madre puso mis pies sobre el suelo, la que me ha de alcanzar y a la que ya ni tengo miedo. Pero no puedo mentir, el mundo no lo quiere así.

Soy el último consuelo que le queda a mi cafetera, ya vieja y pasada de moda. Su única razón de ser. Pero la luna se escapa tras las buhardillas donde tú y yo jugábamos a hacerles cosquillas a las estrellas con la yema de los dedos. Estuvimos aquí y nos fuimos. Así es siempre.
Ufff tengo un siglo de no leerte, claro en mis días como administradora apenas podía comentar , por azares de la vida te encuentro de nuevo por acá, me da gusto, tu obra veo que renunera recuerdos y cada uno batalla su propia historia, grato leerte y comentarte saludos cordiales
 
Tan cálido e intimista con ese tono confidencial que atrapa y emociona al lector al percibir la delicada expresión de los sentimientos con los que se perfuma el recuerdo.
Grata sorpresa encontrar tu relato, ya que hace tres meses que no participaba en el foro.
Saludos Recently played.
 
Tan cálido e intimista con ese tono confidencial que atrapa y emociona al lector al percibir la delicada expresión de los sentimientos con los que se perfuma el recuerdo.
Grata sorpresa encontrar tu relato, ya que hace tres meses que no participaba en el foro.
Saludos Recently played.
Grato para mí encontrarte de nuevo, yo tampoco he sido tan asiduo como debería. Gracias por leer y dejar tu huella. Nos leemos. Un abrazo.
 
Y nos odiaban, los seres oscuros que no entendían las carcajadas en mitad de la noche, los llantos de alegría o mis raptos místicos frente a tanta belleza. No apreciaban que robara pinturas para vestir tu desnudez.


Leerte es crear un mundo propio a medida que se avanza en el relato.
Tomé estas líneas. porque sé cuan incomprendidas son las almas libres y luminosas, las almas creativas, y como deben contrastar con una sociedad hostil, que no entiende su maravilloso lenguaje.
Amé tus descripciones, celebro haber encontrado a tan buen narrador, sigo leyendo, y te felicito por lograr que de este lado del portal, menos concurrido, puedas ser leído y valorado. Me gusta ser parte de la gente que aprecie tu obra.

Hasta la próxima lectura, Ángel, por aquí estaré.
Feliz sábado, y ojalá llueva en tu tierra, para que te sigas inspirando y compartiendo talento.
 
Leerte es crear un mundo propio a medida que se avanza en el relato.
Tomé estas líneas. porque sé cuan incomprendidas son las almas libres y luminosas, las almas creativas, y como deben contrastar con una sociedad hostil, que no entiende su maravilloso lenguaje.
Amé tus descripciones, celebro haber encontrado a tan buen narrador, sigo leyendo, y te felicito por lograr que de este lado del portal, menos concurrido, puedas ser leído y valorado. Me gusta ser parte de la gente que aprecie tu obra.

Hasta la próxima lectura, Ángel, por aquí estaré.
Feliz sábado, y ojalá llueva en tu tierra, para que te sigas inspirando y compartiendo talento.
Gracias mil Cecy. Maravilloso comentario, creo sin equivocarme que mejora lo escrito. Me siento orgulloso de haber encontrado a tan fantástica lectora. Seguiré también leyendo tu trabajo, realmente bueno y lleno de sensibilidad. Hoy no llueve pero no pierdo la esperanza de un poco más de lluvia de primavera.
Un abrazo
 
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