Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no quiero más pasteles
de dulces envenenados, en
vez de relleno de cerezas, son
pedazos de gusanos, no quiero
que me los entregue la gente sin
ojos, ni quiero sonreír a zombies
arrodillados.
Ya descubrí que no es fondan
es cuero de un asesino serial
olvidado, que lo desollaron y
cubrieron la masa, la pintan
de acuarelas muy bonita, pero
por eso muchas veces, me he
intoxicado.
El dulce que le ponen, es
arsénico mezclado, es agrío
porque son tan imbéciles que
no lo han notado.
Ya no quiero cuidar sapos
ni vigilar cajas fuertes llenas
de amoníaco, llenas de caca
llenas de intestinos que quien
sabe cuánto lleven ahí guardados.
Ni usar camisas de pacotilla
ni dar bienvenidas a las almas
en pena que, a escondidas quieren
robar masa dura y desvanecida.
Por eso los ojos se me pusieron
opacos, por eso olía feo, por eso
nunca entendí el garabato, ya no
quiero más pasteles que nadie quiere
y van redecorados, está muy bonito
ahí montado, en una mesa limpia
con un mantel dorado, pero ya
no lo quiero, aunque el pastel
esté sobre un plato de cristal
cortado.
(Que ese cristal, no es más que saliva congelada
de otros incautos, que han engañado).
La gente mira todo aseado, pero en
la trastienda, hay charcos de sangre y cachos de
demonios descuartizados.
(Pobres, no son tan listos y también a ellos
les dieron arsénico amoníaco).
El centro es una máquina de tortura
ya no quiero ser un títere macabro.
de dulces envenenados, en
vez de relleno de cerezas, son
pedazos de gusanos, no quiero
que me los entregue la gente sin
ojos, ni quiero sonreír a zombies
arrodillados.
Ya descubrí que no es fondan
es cuero de un asesino serial
olvidado, que lo desollaron y
cubrieron la masa, la pintan
de acuarelas muy bonita, pero
por eso muchas veces, me he
intoxicado.
El dulce que le ponen, es
arsénico mezclado, es agrío
porque son tan imbéciles que
no lo han notado.
Ya no quiero cuidar sapos
ni vigilar cajas fuertes llenas
de amoníaco, llenas de caca
llenas de intestinos que quien
sabe cuánto lleven ahí guardados.
Ni usar camisas de pacotilla
ni dar bienvenidas a las almas
en pena que, a escondidas quieren
robar masa dura y desvanecida.
Por eso los ojos se me pusieron
opacos, por eso olía feo, por eso
nunca entendí el garabato, ya no
quiero más pasteles que nadie quiere
y van redecorados, está muy bonito
ahí montado, en una mesa limpia
con un mantel dorado, pero ya
no lo quiero, aunque el pastel
esté sobre un plato de cristal
cortado.
(Que ese cristal, no es más que saliva congelada
de otros incautos, que han engañado).
La gente mira todo aseado, pero en
la trastienda, hay charcos de sangre y cachos de
demonios descuartizados.
(Pobres, no son tan listos y también a ellos
les dieron arsénico amoníaco).
El centro es una máquina de tortura
ya no quiero ser un títere macabro.