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Qué fértil el sueño en metáforas.

Engel

SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
He descubierto en mi soñar que hay otros mundos sumergidos en la oscuridad de una súplica, escondida en una sonrisa que reclama un ¡suéñame!
El sueño estaba ahí: antes de ser palabra fue periferia, y tú nadabas dentro de ella, más polizona que pez. No te muevas. No te vayas al diccionario, solo observa. Observa cómo la huella de un viernes se posa sobre el suelo y bajo la almohada te oculta una metáfora hecha de otoño.
Mientras el otoño no es más que una metáfora, hay quien aprieta sus manos, se lame los labios, ansía zapatos sonrientes, y se lanza a la calle, como si al sentir el aire sintiese la esperanza descalza reptando, olfateando el paraíso.
 
He descubierto en mi soñar que hay otros mundos sumergidos en la oscuridad de una súplica, escondida en una sonrisa que reclama un ¡suéñame!
El sueño estaba ahí: antes de ser palabra fue periferia, y tú nadabas dentro de ella, más polizona que pez. No te muevas. No te vayas al diccionario, solo observa. Observa cómo la huella de un viernes se posa sobre el suelo y bajo la almohada te oculta una metáfora hecha de otoño.
Mientras el otoño no es más que una metáfora, hay quien aprieta sus manos, se lame los labios, ansía zapatos sonrientes, y se lanza a la calle, como si al sentir el aire sintiese la esperanza descalza reptando, olfateando el paraíso.
Tú poesía es un verdadero sueño, qué imágenes más lindas en cada verso, gracias Engel por compartir tus letras.
Felicidades!!
Abrazos sureños.
 
He descubierto en mi soñar que hay otros mundos sumergidos en la oscuridad de una súplica, escondida en una sonrisa que reclama un ¡suéñame!
El sueño estaba ahí: antes de ser palabra fue periferia, y tú nadabas dentro de ella, más polizona que pez. No te muevas. No te vayas al diccionario, solo observa. Observa cómo la huella de un viernes se posa sobre el suelo y bajo la almohada te oculta una metáfora hecha de otoño.
Mientras el otoño no es más que una metáfora, hay quien aprieta sus manos, se lame los labios, ansía zapatos sonrientes, y se lanza a la calle, como si al sentir el aire sintiese la esperanza descalza reptando, olfateando el paraíso.

Precioso y encantador recorrido, por ese sueño metafórico que tan delicadamente has descrito. La naturalidad y la delicadeza que tienen tus letras, las hacen únicas.

Un abrazo, con mucho, mucho cariño.
 
He descubierto en mi soñar que hay otros mundos sumergidos en la oscuridad de una súplica, escondida en una sonrisa que reclama un ¡suéñame!
El sueño estaba ahí: antes de ser palabra fue periferia, y tú nadabas dentro de ella, más polizona que pez. No te muevas. No te vayas al diccionario, solo observa. Observa cómo la huella de un viernes se posa sobre el suelo y bajo la almohada te oculta una metáfora hecha de otoño.
Mientras el otoño no es más que una metáfora, hay quien aprieta sus manos, se lame los labios, ansía zapatos sonrientes, y se lanza a la calle, como si al sentir el aire sintiese la esperanza descalza reptando, olfateando el paraíso.


¡Vaya Engel!, yo he descubierto imágenes diferentes en esta prosa, un giro en tus creaciones que me gusta mucho también. Parece la observación de un sueño lúcido.
Encantada de volver a leerte. Un gran abrazo querido amigo.

Palmira
 
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