mauricio aguirre
Poeta fiel al portal
Y si dices que me conoces, no mientas, que tengo la sangre hirviendo y la piel pálida de tanto anhelo.
Y el alma perdida no regresa, la vida después de la muerte es toda una utopía.
Donde babel renace de las cenizas, y el ser supremo es un protocolo que cuesta bien caro conocerlo e imposible mirarlo.
De tanto antojo consumo a ese espiritual hongo que santa María Sabina nos dejó, para la unión de lo terrenal y lo divino.
Dejándonos ver que el tiempo es una vil mentira, y que todo lo vivido es una inefable pasión mística.
Mirar, mirar que el cuerpo es débil y el espíritu tan fuerte, que emerge divino e inmortal cuando vuela escapando de la rueda Del Samsara, sin las alas de la muerte.
Y el alma perdida no regresa, la vida después de la muerte es toda una utopía.
Donde babel renace de las cenizas, y el ser supremo es un protocolo que cuesta bien caro conocerlo e imposible mirarlo.
De tanto antojo consumo a ese espiritual hongo que santa María Sabina nos dejó, para la unión de lo terrenal y lo divino.
Dejándonos ver que el tiempo es una vil mentira, y que todo lo vivido es una inefable pasión mística.
Mirar, mirar que el cuerpo es débil y el espíritu tan fuerte, que emerge divino e inmortal cuando vuela escapando de la rueda Del Samsara, sin las alas de la muerte.
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