Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Los niños no saben quién fue
Hipatia de Alejandría,
pero en ti la intuyen,
en tus ojos de bella mirada,
puertas abiertas
que nada esconden,
porque siempre muestran
la verdad, tan valiosa
para unos niños
que todo lo ignoran
de una mujer que vivió
hace demasiados siglos
en la antigua Grecia,
tan semejante a ti,
como dos gotas de agua,
de tan humildes que sois
y, al mismo tiempo, tan sabias.
Porque a los niños no les preocupa
el pasado, sino la realidad
que tú representas,
Hipatia esencial,
cuando les cobijas
entre tus palabras mágicas,
que ellos dibujan y pintan
con los infinitos matices
de la lengua de las mariposas.
Hipatia de Alejandría,
pero en ti la intuyen,
en tus ojos de bella mirada,
puertas abiertas
que nada esconden,
porque siempre muestran
la verdad, tan valiosa
para unos niños
que todo lo ignoran
de una mujer que vivió
hace demasiados siglos
en la antigua Grecia,
tan semejante a ti,
como dos gotas de agua,
de tan humildes que sois
y, al mismo tiempo, tan sabias.
Porque a los niños no les preocupa
el pasado, sino la realidad
que tú representas,
Hipatia esencial,
cuando les cobijas
entre tus palabras mágicas,
que ellos dibujan y pintan
con los infinitos matices
de la lengua de las mariposas.
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