arianaliquida
Poeta recién llegado
Saco sus ojos con un cristal afilado.
Al sentirse Incapaz de correr cortó sus pies con diminutos estiletes.
Dio de beber a los sapos negros su sangre
y alimento a los lagartos con sus viseras húmedas.
Cuando no quedo nada de ella, más que un despojo de fluidos,
Volvieron a crecer sus ramas,
Pero esta vez se aseguró que sus raíces estuvieran fuera de la tierra.
Nada le ataría ala letárgica sombra de los corderos ciegos,
Era libre una vez más, en sus manos estaba remediar su karma, el llanto y las cicatrices.
