joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las ágiles manos de Carlota ordenaban con destreza las acciones a tomar. Apenas a media mañana ya tenía el almuerzo casi listo. Concentrada en el quehacer cotidiano sintió venir a alguien con pasos desnudos demasiado rápidos y sonoros. Los ayudantes de cocina ni levantaron la mirada. Sólo ella giró el rostro. Los agradables olores del ambiente envolvieron a la voz agitada del recién llegado.
-¡Mamá Carla! ¡Mamá Carla! ¡Mira lo que te traje!-
Enarbolando el puño derecho bien apretado, al igual que un asta, Napoleón llegó hasta ella. Carlota lo miró extrañada de pies a cabeza.
-¡Qué traes ahora?- lo increpó con dureza.
El joven de veinte años extendió la mano y poco a poco la abrió. Una enorme sonrisa iluminó el rostro juvenil y quedó en espera de la reacción. Una mueca de desagrado acompañó a la cocinera cuando contempló la palma vacía.
-¡Y qué regalo es ese?-
-¡Un suspiro del viento mamá Carla! ¡Un suspiro del viento! ¡Lo acabo de agarrar en el patio!-
-uhmm. Tú y tus vainas. No sé hasta cuándo voy a aguantar-
Un beso en la mejilla regresó todo al orden. Un poco más calmada, Carlota preguntó:
-¿Y qué vienes a hacer aquí?-
-Mamá Carla. Te vine a contar unas cosas confidenciales-
En la medida que hablaba fue bajando la tonalidad de la voz hasta casi hacerla inaudible para los demás.
“El ser humano es energía pura y a través de la vida, trajina sobre la superficie de una pirámide. El triángulo no es perfecto. Puede ser escaleno, isósceles o equilátero. En cualquier circunstancia la forma de la estructura no varía. Tiene un lado plano, paralelo a la superficie terrestre. Es el espacio entre la vida y la muerte y ahí tiene efecto la reencarnación. Un lado ascendente, que es la etapa más productiva del hombre y un sector descendente, que como el nombre lo indica, es la fase donde el ser humano comienza el declive. Ahí, en forma progresiva brotan todas aquellas consecuencias causadas por los desórdenes cometidos durante el período de ascenso. Una etapa es contrapeso de la otra. Todo lo anterior está relacionado con un movimiento astral elíptico, cíclico y concéntrico sumado a un ciclo celular que declina y envejece con el movimiento de las agujas. La aparición del hombre sobre la faz del planeta está signada por la Ley Divina de la Compensación y está complementada por Leyes de la Gravitación Universal. La pirámide más alta y de mayor dimensión está enclavada para ser testigo del sitio exacto donde apareció la especie humana”
Carlota dejó el afilado cuchillo en el fregadero. Poniéndose de frente, colocó ambas manos en la cintura después de secarlas en el delantal y entrecerrando los párpados, casi rugió:
-¡Mira Napoleón! ¡Tengo mucho trabajo para oír tus pistoladas! ¡Así que vete a tu pabellón y te tomas la pastilla!
Lejos de incomodarse, Napoleón esgrimió una sonrisa de satisfacción. Giró el cuerpo con lentitud. Colocó la mano derecha abierta dentro de la desteñida camisa a la altura del pecho y empezó a alejarse de la cocina con aires de mucha prestancia marcial.
-¡Mamá Carla! ¡Mamá Carla! ¡Mira lo que te traje!-
Enarbolando el puño derecho bien apretado, al igual que un asta, Napoleón llegó hasta ella. Carlota lo miró extrañada de pies a cabeza.
-¡Qué traes ahora?- lo increpó con dureza.
El joven de veinte años extendió la mano y poco a poco la abrió. Una enorme sonrisa iluminó el rostro juvenil y quedó en espera de la reacción. Una mueca de desagrado acompañó a la cocinera cuando contempló la palma vacía.
-¡Y qué regalo es ese?-
-¡Un suspiro del viento mamá Carla! ¡Un suspiro del viento! ¡Lo acabo de agarrar en el patio!-
-uhmm. Tú y tus vainas. No sé hasta cuándo voy a aguantar-
Un beso en la mejilla regresó todo al orden. Un poco más calmada, Carlota preguntó:
-¿Y qué vienes a hacer aquí?-
-Mamá Carla. Te vine a contar unas cosas confidenciales-
En la medida que hablaba fue bajando la tonalidad de la voz hasta casi hacerla inaudible para los demás.
“El ser humano es energía pura y a través de la vida, trajina sobre la superficie de una pirámide. El triángulo no es perfecto. Puede ser escaleno, isósceles o equilátero. En cualquier circunstancia la forma de la estructura no varía. Tiene un lado plano, paralelo a la superficie terrestre. Es el espacio entre la vida y la muerte y ahí tiene efecto la reencarnación. Un lado ascendente, que es la etapa más productiva del hombre y un sector descendente, que como el nombre lo indica, es la fase donde el ser humano comienza el declive. Ahí, en forma progresiva brotan todas aquellas consecuencias causadas por los desórdenes cometidos durante el período de ascenso. Una etapa es contrapeso de la otra. Todo lo anterior está relacionado con un movimiento astral elíptico, cíclico y concéntrico sumado a un ciclo celular que declina y envejece con el movimiento de las agujas. La aparición del hombre sobre la faz del planeta está signada por la Ley Divina de la Compensación y está complementada por Leyes de la Gravitación Universal. La pirámide más alta y de mayor dimensión está enclavada para ser testigo del sitio exacto donde apareció la especie humana”
Carlota dejó el afilado cuchillo en el fregadero. Poniéndose de frente, colocó ambas manos en la cintura después de secarlas en el delantal y entrecerrando los párpados, casi rugió:
-¡Mira Napoleón! ¡Tengo mucho trabajo para oír tus pistoladas! ¡Así que vete a tu pabellón y te tomas la pastilla!
Lejos de incomodarse, Napoleón esgrimió una sonrisa de satisfacción. Giró el cuerpo con lentitud. Colocó la mano derecha abierta dentro de la desteñida camisa a la altura del pecho y empezó a alejarse de la cocina con aires de mucha prestancia marcial.