myriam stella
Poeta fiel al portal
PARA IR ALA LUNA
Para ir a la luna
tomo un poquito de amor
del que está en mi corazón
lo llevo hasta la cima
de aquella verde colina,
agarro una golondrina
le doy un poco de agua
de la tormenta de ayer,
y con un poco de calma
le ofrezco un poco de miel
de las flores que han brotado
y su polen dejan ver.
Luego la envió al cielo
con su vuelo y su vaivén,
y le escribo un mensaje
al viejo Martín Sapero
que un viaje muy veloz
mande a la tierra ligero
aquel gigantesco avión.
En él me llevo los niños
y les enseño a versar
y con unas cuantas palabras
formaremos un cantar,
y así poco a poquito
llegaremos a la luna,
remontados por los aires
sin temor aquella bruma
que amenaza con cegar
al piloto de la nave
que nos irá diciendo suave
que ya vamos a llegar.
Y con la fuerza del viento
lograremos arribar
en aquel bello paraje
que tiene polvo lunar,
donde Martin Sapero
y su combo mañanero
muy felices nos esperan
con muchos ojos y esferas
que alumbrando el paso van,
Y preparando un hogar
donde los niños y niñas
puedan ir a descansar.
Y a la mañana siguiente
sorpresas lindas tendrán
para divertir los chicos
y enseñarles a bailar,
a contar bonitos cuentos
que a todos hará soñar.
Habrá regalos, sombreros,
paisajes que divisar,
y estarán allí luceros
y una estrella lunar.
Martín Sapero saldrá
al balcón de aquella luna
para divisar el mar.
Todos juntos miraremos
la tierra que gira y gira
en un eje singular,
verán a sus tiernos padres
con su amor que es sin igual
que los esperan ansiosos
para poderlos abrazar.
Mientras eso acontece
vayan a disfrutar
de todo lo que ofrecen
en esta tierra lunar.
Reciban esos sombreros
con estrellas de coral
y agárrelos muy ligero
que la danza va empezar,
será una fiesta grandiosa
muy difícil de olvidar.
Ya pronto regresaremos
a nuestra tierra natal
traeremos mil recuerdos
de un viaje sensacional,
que nos llevó a la luna
en esa nave espacial,
que tiene forma de avión
y algo muy particular,
cuatro alas y dos trompas
y veinte esferas de coral.
Para ir a la luna
tomo un poquito de amor
del que está en mi corazón
lo llevo hasta la cima
de aquella verde colina,
agarro una golondrina
le doy un poco de agua
de la tormenta de ayer,
y con un poco de calma
le ofrezco un poco de miel
de las flores que han brotado
y su polen dejan ver.
Luego la envió al cielo
con su vuelo y su vaivén,
y le escribo un mensaje
al viejo Martín Sapero
que un viaje muy veloz
mande a la tierra ligero
aquel gigantesco avión.
En él me llevo los niños
y les enseño a versar
y con unas cuantas palabras
formaremos un cantar,
y así poco a poquito
llegaremos a la luna,
remontados por los aires
sin temor aquella bruma
que amenaza con cegar
al piloto de la nave
que nos irá diciendo suave
que ya vamos a llegar.
Y con la fuerza del viento
lograremos arribar
en aquel bello paraje
que tiene polvo lunar,
donde Martin Sapero
y su combo mañanero
muy felices nos esperan
con muchos ojos y esferas
que alumbrando el paso van,
Y preparando un hogar
donde los niños y niñas
puedan ir a descansar.
Y a la mañana siguiente
sorpresas lindas tendrán
para divertir los chicos
y enseñarles a bailar,
a contar bonitos cuentos
que a todos hará soñar.
Habrá regalos, sombreros,
paisajes que divisar,
y estarán allí luceros
y una estrella lunar.
Martín Sapero saldrá
al balcón de aquella luna
para divisar el mar.
Todos juntos miraremos
la tierra que gira y gira
en un eje singular,
verán a sus tiernos padres
con su amor que es sin igual
que los esperan ansiosos
para poderlos abrazar.
Mientras eso acontece
vayan a disfrutar
de todo lo que ofrecen
en esta tierra lunar.
Reciban esos sombreros
con estrellas de coral
y agárrelos muy ligero
que la danza va empezar,
será una fiesta grandiosa
muy difícil de olvidar.
Ya pronto regresaremos
a nuestra tierra natal
traeremos mil recuerdos
de un viaje sensacional,
que nos llevó a la luna
en esa nave espacial,
que tiene forma de avión
y algo muy particular,
cuatro alas y dos trompas
y veinte esferas de coral.