Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL HÉROE
Miles de jóvenes aplaudían a sus cantantes favoritos; pero no sabían que una bomba estaba programada para explosionar en el Gran Teatro, en medio del concierto. El jefe de seguridad recibió un aviso de la policía para desalojar inmediatamente la sala. Un policía, infiltrado en la organización terrorista, descubrió en el último momento que habían colocado la bomba en un maletín plateado, oculto detrás de las cortinas del escenario. ¡Faltaban solo tres minutos para la detonación, tiempo insuficiente para evacuar la sala!
Mientras daban el aviso de desalojo, un vigilante de seguridad descubrió el maletín plateado. Se quedo paralizado durante cinco segundos, el tiempo que tardó en vencer su miedo y decidir la solución. Después agarró la maleta y salio corriendo por la puerta de emergencia más próxima. Tenía que correr unos 300 metros, la distancia que separaba la sala de conciertos y el cabo del acantilado señalado por el faro, donde quería lanzar la bomba al mar. Mientras corría sintió en su corazón el latido de todas las vidas, cargadas de esperanza, de los miles de jóvenes que intentaba salvar.
Pronto alcanzó el acantilado y lanzo la bomba al mar con todas sus fuerzas. Inmediatamente surgió una ola gigantesca y sonó una explosión que retumbó en todos los islotes y acantilados de la costa. El eco de la explosión se parecía a los cañonazos de salvas que celebraban acontecimientos en el pasado.
El héroe se levantó enseguida del suelo, donde le había derribado y empapado la ola, alzó los brazos y miro al cielo. En ese momento sintió una alegría inmensa; pero se había sentido más alegre, alcanzando la felicidad plena, cuando corría con el maletín plateado y sentía los latidos de todos los corazones.
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