Évano
Libre, sin dioses.
Mi barrio muere de ojipenes
ojeando teticulos vanivienen
bancosman y luces de neón desbaratadas
sobre bares y aceras moricuevas
luzibrumas morfisueñas como sol babocaliente
como copa de anís y de coñac sombraneón
humedades de pupilas
titubeando nocheidías
entraisalen pensionistas sangriestáticos
confundiendo lo que tienen con la vida perriárbol
rumores de cacharros de cocina
algunos cláxones lejanos
centrifugan lavadoras
los moros de la puerta locutorio
chinos bazariles revendiendo
chuches y muñecos
tabaco y droga en los rincones
trabajos alternados a lo largo de los lustros
por el migra de turno que busca éxito prontil
mientras los perros huelen sus meadas
y alzan sus patas al árbol
la distancia del hombre con el mundo se agranda
histogente como adoquines cabezudos
a veces pienso en estas calles como eso
sinlugares agrandando el alquitrán
calles de un barrio que es el mismo de siempre
más bonito por pintar lo ya pintado
con el tiempo el cebo se mejora
porque el pez nada más rápido
recuerdo todavía las voces
de los primeros sinorígenes
cuando me jubile volveré
se decían engañados
nadie retorna porque no emigraron por la tierra
se fueron porque no aguantaban a su gente
y eran incapaces de adherirse ni a ellos mismos
el barrio se ahoga por lo viejo
aferrado a lo que hizo chuleando
son los brazos cavernícolas de siempre
no lucharon de joven por lo nuevo
no quieran ahora que lo joven los renueve
la señal de las meadas de los perros
en el árbol que se aleja de los hombres
mientras, Muerebarrio no se mueve
ojeando teticulos vanivienen
bancosman y luces de neón desbaratadas
sobre bares y aceras moricuevas
luzibrumas morfisueñas como sol babocaliente
como copa de anís y de coñac sombraneón
humedades de pupilas
titubeando nocheidías
entraisalen pensionistas sangriestáticos
confundiendo lo que tienen con la vida perriárbol
rumores de cacharros de cocina
algunos cláxones lejanos
centrifugan lavadoras
los moros de la puerta locutorio
chinos bazariles revendiendo
chuches y muñecos
tabaco y droga en los rincones
trabajos alternados a lo largo de los lustros
por el migra de turno que busca éxito prontil
mientras los perros huelen sus meadas
y alzan sus patas al árbol
la distancia del hombre con el mundo se agranda
histogente como adoquines cabezudos
a veces pienso en estas calles como eso
sinlugares agrandando el alquitrán
calles de un barrio que es el mismo de siempre
más bonito por pintar lo ya pintado
con el tiempo el cebo se mejora
porque el pez nada más rápido
recuerdo todavía las voces
de los primeros sinorígenes
cuando me jubile volveré
se decían engañados
nadie retorna porque no emigraron por la tierra
se fueron porque no aguantaban a su gente
y eran incapaces de adherirse ni a ellos mismos
el barrio se ahoga por lo viejo
aferrado a lo que hizo chuleando
son los brazos cavernícolas de siempre
no lucharon de joven por lo nuevo
no quieran ahora que lo joven los renueve
la señal de las meadas de los perros
en el árbol que se aleja de los hombres
mientras, Muerebarrio no se mueve
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