Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
en oscuros caminos entre los mundos
pierdo el alma, sin amor extraviada -
mi piel por siempre hambrienta de una caricia
sólo siente el frío de madrugada
cuando las sombras nocturnas danzan en los rincones
mientras el pensamiento descansa...
ojos de luna salvaje -
ahí habita tristeza infinita...
mar inmenso de amor...
poema de la vida...
cien violines con cuerdas de plata -
su corazón cálido que tiembla
al escuchar la voz
del silencio sonoro...
lluvias de fuego sobre la tierra...
en el ciclo de la existencia
donde sobran ilusiones ópticas
y los sufrimientos que se multiplican
divaga la mente por los desiertos...
¡y no cabe en otros seres
la misma mirada...!
ahí, en el reino de la muerte
cada momento dura
cien eternidades...
luz negra -
antes de un amanecer sangriento...
clavar en el aire los colmillos -
y de una silueta ausente beber, ¡hasta saciar la sed...!
en el viejo ataúd dormir, hasta que vengan por mí -
y del sueño me despierten
eternamente...
mi noche y mi frío -
¿quién llenará este tremendo vacío...?
¿quién abrazará a un cadáver viviente...?
¿quién quiere ser
inmortal...?
¿quién lloraría, si yo muriese -
cuya mano se dejará besar...?
¿quién comprende
cosas bellas, cosas raras -
cuya fuerza mi anhelo...?
¿quién me enseñará
a cantar sin fin, sólo para sus oídos...?
poco a poco, destruirá el olvido -
y me llevará lejos, a donde no existe el tiempo...
[24/05/2016]