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Sueños

Javier Alánzuri

Poeta que considera el portal su segunda casa

"Sleeping collie", de William Paredes

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Soñando con un asado
un perrito está dormido,
pero lo despierta un ruido…

“¿qué será lo que ha sonado?”
Ladra muy fuerte, asustado,
hasta que se acerca un pato

que dice… “tranquilo, chato,
te desperté por tu sueño,
sabiendo que eras su dueño
y asado estaba en tu plato”.



“Debes olvidar… por eso
un buen trecho he recorrido,

y no sueñes más, te pido,
quisiera seguir ileso”.
El perrito, ya muy tieso,
dice “los sueños son míos,
váyase, no quiero líos,
ellos no tienen fronteras,
son libres, aunque no quiera,
como el agua de los ríos”.



Con actitud desenvuelta,
el pato se muerde un labio
pensando…

“este perrito es muy sabio”,
y se fue dando la vuelta.

El perrito, más calmado,
de nuevo se está durmiendo...
y los sueños van sonriendo
muy felices a su lado.

El pato... antes preocupado
si con él están soñando,
muy contento va volando
al saber que nada pasa,
y quiere ir pronto a su casa
porque le están esperando.



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Última edición:

Soñando con un asado
un perrito está dormido,
pero lo despierta un ruido…

“¿qué será lo que ha sonado?”

Ladra muy fuerte, asustado,
hasta que se acerca un pato

y dice… “tranquilo, chato,
te desperté por tu sueño,
sabiendo que eras su dueño
y asado estaba en tu plato”.


“Debes olvidar… por eso
un buen trecho he recorrido,

y no sueñes más, te pido,
pues quiero seguir ileso”.

El perrito, ya muy tieso,
dice “los sueños son míos,
váyase, no quiero líos,
ellos no tienen fronteras,
son libres, aunque no quiera,
como el agua de los ríos”.


Con actitud desenvuelta,
el pato se muerde un labio
meditando…

“este perrito es muy sabio”,
y se fue dando la vuelta.

El perrito, ya calmado,
de nuevo se está durmiendo...
y los sueños van sonriendo
muy felices a su lado.

Y el pato que se ha marchado,
muy contento va volando,
ahora sabe que soñando
nada malo nunca pasa.
Él los quiere ya en su casa
que no los irá espantando.




Me ha gustado mucho tu poema infantil. Un gusto acercarme. Saludos.
 
Uy... pobre pato! O no lo he entendido bien o va a parar a alguna cazuela pronto.
Muy sabio el perrito y muy crédulo el patito.
Una cosa, me parece adivinar que has cambiado los colores del texto según sea el que habla, pero has elegido tres colores tan parecidos que apenas se aprecia.
No pasa nada, porque está muy claro, pero bueno, yo te lo advierto.
Abrazos despiertos.
 
¡Tanta belleza y ternura!
Excelentes versos, encantado de pasar a leer su hermoso poema.
Más allá de lo tierno, deja en claro que el soñador es dueño de sus sueños.
Saludos cordiales.
 
Uy... pobre pato! O no lo he entendido bien o va a parar a alguna cazuela pronto.
Muy sabio el perrito y muy crédulo el patito.
Una cosa, me parece adivinar que has cambiado los colores del texto según sea el que habla, pero has elegido tres colores tan parecidos que apenas se aprecia.
No pasa nada, porque está muy claro, pero bueno, yo te lo advierto.
Abrazos despiertos.
He hecho caso de tu sugerencia y he modificado algo los colores, a ver... ¡ah!, y acabo de cambiar el final, no pretendía que el pato acabara en una cazuela si no que él no tuviera miedo de los sueños propios ni de los demás.
Muchísimas gracias, Era, recibe un soñador abrazo.
 

Soñando con un asado
un perrito está dormido,
pero lo despierta un ruido…

“¿qué será lo que ha sonado?”

Ladra muy fuerte, asustado,
hasta que se acerca un pato

y dice… “tranquilo, chato,
te desperté por tu sueño,
sabiendo que eras su dueño
y asado estaba en tu plato”.


“Debes olvidar… por eso
un buen trecho he recorrido,

y no sueñes más, te pido,
pues quiero seguir ileso”.

El perrito, ya muy tieso,
dice “los sueños son míos,
váyase, no quiero líos,
ellos no tienen fronteras,
son libres, aunque no quiera,
como el agua de los ríos”.


Con actitud desenvuelta,
el pato se muerde un labio
meditando…

“este perrito es muy sabio”,
y se fue dando la vuelta.

El perrito, más calmado,
de nuevo se está durmiendo...
y los sueños van sonriendo
muy felices a su lado.

El pato antes preocupado,
muy contento va volando,
ahora sabe que soñando
nada terrible le pasa,
ahora los quiere en su casa
y no los irá espantando.




La verdad Javi, no se como lo haces para adentrarte así en el mundo infantil, creo que hasta anteayer era un niño, es más no me mientas , ers un niño que se ha disfrazado de un tal Javier...Si, ahora lo entiendo todo. Un perrito que sueña y un pato que vive en su sueño...y lo despierta, caramba Javier tienes una mente llena de ternura.¡Qué suerte! Felicidades.
Un abrazo grande desde aquí mismo, al ladito, estamos a un par de brazadas;)
Isabel
 
La verdad Javi, no se como lo haces para adentrarte así en el mundo infantil, creo que hasta anteayer era un niño, es más no me mientas , ers un niño que se ha disfrazado de un tal Javier...Si, ahora lo entiendo todo. Un perrito que sueña y un pato que vive en su sueño...y lo despierta, caramba Javier tienes una mente llena de ternura.¡Qué suerte! Felicidades.
Un abrazo grande desde aquí mismo, al ladito, estamos a un par de brazadas;)
Isabel
¡Hola!, Isabel, cuánto me alegra tu visita.
Ojala fuera un niño disfrazado de Javier... jajajaja.... sobretodo por la edad, :) pero algo de razón debes llevar, pues mi actitud infantil en la vida real me procura un buen número de detractores y algún que otro admirador.
Me encanta tu interpretación del cuento... fíjate, Era quiere mandar al pato a la cazuela :p
Gracias Isabel, reconforta saberte y tenerte tan cerca.
Un fuerte abrazo, amiga isleña.
Javier
 
He hecho caso de tu sugerencia y he modificado algo los colores, a ver... ¡ah!, y acabo de cambiar el final, no pretendía que el pato acabara en una cazuela si no que él no tuviera miedo de los sueños propios ni de los demás.
Muchísimas gracias, Era, recibe un soñador abrazo.
Pues sí que cogí el rábano por las hojas... pero al decir que lo esperaba otro sueño, pensé:
-Hale, ya está; esto es otro que se lo quiere zampar y este infeliz que se ha creído que todo el monte es orégano, va tan pancho directo a la cazuela.
Ahora, con el cambio ya no hay lugar a dudas.
Como ves soy más malvada que libélula que vió ternura donde yo vi ... no sé cómo decirlo... ironía, pongamos por caso.
Besos infantiloides.
 
Pues sí que cogí el rábano por las hojas... pero al decir que lo esperaba otro sueño, pensé:
-Hale, ya está; esto es otro que se lo quiere zampar y este infeliz que se ha creído que todo el monte es orégano, va tan pancho directo a la cazuela.
Ahora, con el cambio ya no hay lugar a dudas.
Como ves soy más malvada que libélula que vió ternura donde yo vi ... no sé cómo decirlo... ironía, pongamos por caso.
Besos infantiloides.
No, si aquel final, pensando un poco con ironía, como dices, daba pie a eso... ;) pero quería decir que los sueños siempre están por ahí esperando su oportunidad, esperando a todo el que los quiera.
Besos y un fuerte abrazo para esa malvada :eek: tan encantadora. :rolleyes:
 
hayyyy pero que lindura de narrativa en verso!!

me encanto.. lo juro!!.. jejeje pobre patito!! lo bueno que no esta solito...
Ya, ya, que estrés lleva el pobre... imagina que notáramos cuando alguien sueña con nosotros en cualquier contexto y viéramos el sueño... ¡qué locura!. Y el perrito... con lo tranquilo que estaba. Nada, nada, los sueños solo para cada uno.
Muchísimas gracias por tu visita, geortrizia, un placer.
 

Soñando con un asado
un perrito está dormido,
pero lo despierta un ruido…

“¿qué será lo que ha sonado?”

Ladra muy fuerte, asustado,
hasta que se acerca un pato

y dice… “tranquilo, chato,
te desperté por tu sueño,
sabiendo que eras su dueño
y asado estaba en tu plato”.


“Debes olvidar… por eso
un buen trecho he recorrido,

y no sueñes más, te pido,
pues quiero seguir ileso”.

El perrito, ya muy tieso,
dice “los sueños son míos,
váyase, no quiero líos,
ellos no tienen fronteras,
son libres, aunque no quiera,
como el agua de los ríos”.


Con actitud desenvuelta,
el pato se muerde un labio
pensando…

“este perrito es muy sabio”,
y se fue dando la vuelta.

El perrito, más calmado,
de nuevo se está durmiendo...
y los sueños van sonriendo
muy felices a su lado.

El pato... antes preocupado
si con él están soñando,
muy contento va volando
al saber que nada pasa,
y quiere llegar a casa
que la pata está esperando.







Hermoso poema infantil. Grato leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
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