• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Luciérnagas en el jardín

libelula

Moderadora del foro Nuestro espacio.
Miembro del equipo
Moderadores



ESCRITOR.jpg

Luciérnagas en el jardín.



Deambulaba por la casa arrastrando los pies, preso del desaliento, totalmente abatido, con la angustiosa sensación de que la sequía de su mente se estaba eternizando. Observó con extrañeza el escenario ajeno a su manía por el orden; la papelera desbordada vomitaba los sobrantes de su contenido al suelo en un reguero de notas arrugadas, como si se encogieran avergonzadas de su contenido; sobre la mesa del escritorio, yacía el cenicero atestado de colillas estranguladas a medio usar, testimonios de esa dicotomía interna propia de un exfumador relapso consumido por la ansiedad de las largas noches de espera. La casa entera gemía de ausencia; era el momento de buscar ayuda en sus moradores silenciosos: los libros, nunca se deshizo de ninguno, los amaba, a cada cual por algo diferente. Escogió uno al azar entre sus “favoritos” y se acomodó en el sofá. Lentamente, como quien saborea una exquisitez, consumió poco a poco la lectura sintiéndose reconfortado; el frío de la soledad en la que lo había sumido su ausencia se fue disipando. Aunque presentía que esta vez el abandono era definitivo.
Hoy, el vecino, un joven y exitoso escritor, le había invitado a la presentación de su nuevo libro. Una vez allí, todos sus temores se confirmaron; se plegó sobre sí mismo como si lo atravesara una daga afilada en el instante que escuchó el título: “Luciérnagas en el jardín”; ¡eran sus “luciérnagas”! lo guardaba celosamente para el lanzamiento de su próxima obra; ¡nadie más lo sabía! Comprendió entonces con quien se había fugado su Musa.


 

Archivos adjuntos

  • ESCRITOR.jpg
    ESCRITOR.jpg
    10,6 KB · Visitas: 926
Última edición:
Cómo de pronto me robaste un suspiro, lo veo ahí en mi ventana hermoso versas, letras que atrapan, abrazos, Denn
 
:mad:te robaste mis luciernagas ? andaré en la oscuridad por tu culpa:::triste:::
naaa mentira jeje ,me encantó ,me encanta leerte :::hug:::
tienen magia tus escritos porque? porque me atrapan
:::wub:::
 




Luciérnagas en el jardín.



Deambulaba por la casa arrastrando los pies, preso del desaliento, totalmente abatido, con la angustiosa sensación de que la sequía de su mente se estaba eternizando. Observó con extrañeza el escenario, ajeno a su manía por el orden; la papelera desbordada vomitaba los sobrantes de su contenido al suelo en un reguero de notas arrugadas, como si se encogieran avergonzadas de su contenido; sobre la mesa del escritorio, yacía el cenicero atestado de colillas estranguladas a medio usar, testimonios de esa dicotomía interna propia de un exfumador relapso consumido por la ansiedad de las largas noches de espera. La casa entera gemía de ausencia; era el momento de buscar ayuda en sus moradores silenciosos: los libros, nunca se deshizo de ninguno,
los amaba, a cada cual por algo diferente. Escogió uno al azar entre sus “favoritos” y se acomodó en el sofá; lentamente, como quien saborea una exquisitez, consumió poco a poco la lectura sintiéndose reconfortado; el frío de la soledad en la que lo había sumido su ausencia se fue disipando. Aunque presentía que esta vez el abandono era definitivo.
Hoy, el vecino, un joven y exitoso escritor, le había invitado a la presentación de su nuevo libro. Una vez allí, todos sus temores se confirmaron; se plegó sobre sí mismo como si lo atravesara una daga afilada en el instante que escuchó el título: “Luciérnagas en el jardín”; ¡eran sus “luciérnagas”! las guardaba celosamente para el lanzamiento de su próxima obra; ¡nadie más lo sabía! Comprendió entonces con quien se había fugado su Musa.

Menudo palo, pobre. Toda una sorpresa, se lo podría haber dicho de otro modo, ¿no? Muy bueno Isabel.
Un saludo.
 
Hurgando por tus cajones, como dice Luz, buscando relatos...
Qué bien se lee, atrapa desde el principio al final, me encanta.
Gracias, Isabel, un abrazo.
Javier
jajaja ya notaba yo que mis duendes andaban nerviosos, mi pobres luciernagas, llevan tato tiempo dormidas..Gracia por despertarlas querido Javier.
Un abrazo grande.
Isabel
 
Menudo palo, pobre. Toda una sorpresa, se lo podría haber dicho de otro modo, ¿no? Muy bueno Isabel.
Un saludo.
Jjajaj cosas de escritores y de musas querida Luz, a veces descubres en los poemas de otros cosas que tu venias rumiando durante días y entonces dices , ¡caray!...parece que me leyó el pensamiento jajaja pues esas son las musas transfugas...así de traicioneras.
Un beso querida luz y mil gracias por tu mirada generosa.
 
Jjajaj cosas de escritores y de musas querida Luz, a veces descubres en los poemas de otros cosas que tu venias rumiando durante días y entonces dices , ¡caray!...parece que me leyó el pensamiento jajaja pues esas son las musas transfugas...así de traicioneras.
Un beso querida luz y mil gracias por tu mirada generosa.
Y yo creyendo que su mujer se relacionaba demasiado con el amigo... jajajaja.
Un abrazo.
 



Luciérnagas en el jardín.



Deambulaba por la casa arrastrando los pies, preso del desaliento, totalmente abatido, con la angustiosa sensación de que la sequía de su mente se estaba eternizando. Observó con extrañeza el escenario ajeno a su manía por el orden; la papelera desbordada vomitaba los sobrantes de su contenido al suelo en un reguero de notas arrugadas, como si se encogieran avergonzadas de su contenido; sobre la mesa del escritorio, yacía el cenicero atestado de colillas estranguladas a medio usar, testimonios de esa dicotomía interna propia de un exfumador relapso consumido por la ansiedad de las largas noches de espera. La casa entera gemía de ausencia; era el momento de buscar ayuda en sus moradores silenciosos: los libros, nunca se deshizo de ninguno,
los amaba, a cada cual por algo diferente. Escogió uno al azar entre sus “favoritos” y se acomodó en el sofá. Lentamente, como quien saborea una exquisitez, consumió poco a poco la lectura sintiéndose reconfortado; el frío de la soledad en la que lo había sumido su ausencia se fue disipando. Aunque presentía que esta vez el abandono era definitivo.
Hoy, el vecino, un joven y exitoso escritor, le había invitado a la presentación de su nuevo libro. Una vez allí, todos sus temores se confirmaron; se plegó sobre sí mismo como si lo atravesara una daga afilada en el instante que escuchó el título: “Luciérnagas en el jardín”; ¡eran sus “luciérnagas”! las guardaba celosamente para el lanzamiento de su próxima obra; ¡nadie más lo sabía! Comprendió entonces con quien se había fugado su Musa.

Bella prosa plasma su pluma poetisa, cautivador desde el comienzo hasta su fin... El título es perfecto.
Saludos de pluma a pluma!!!
 
Atrás
Arriba