Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
Se siente pesado y a la vez friccionado
cuando la congoja nos aborda,
o será simplemente aquella dama,
la eterna melancolía de mi alma,
la que acaricia el corazón con lagrimas ahogadas.
Entonces, el corazón se siente cansado,
desganado, falto de toda vitalidad,
peor aún duele, más que una herida letal.
Qué amarga bebida nos es siempre servida,
cuando uno menos lo espera,
está entre las salivas,
ese sabor desolado,
ese sabor desganado,
ese sabor sin fuerzas,
esas ganas de detener el tiempo,
y quedar estancados,
sin mente, ni heridas, ni muecas,
sin una historia que escribir, ni contar,
sin una historia que fingir, ni recordar.
Reniel Floyer - Paraguay
cuando la congoja nos aborda,
o será simplemente aquella dama,
la eterna melancolía de mi alma,
la que acaricia el corazón con lagrimas ahogadas.
Entonces, el corazón se siente cansado,
desganado, falto de toda vitalidad,
peor aún duele, más que una herida letal.
Qué amarga bebida nos es siempre servida,
cuando uno menos lo espera,
está entre las salivas,
ese sabor desolado,
ese sabor desganado,
ese sabor sin fuerzas,
esas ganas de detener el tiempo,
y quedar estancados,
sin mente, ni heridas, ni muecas,
sin una historia que escribir, ni contar,
sin una historia que fingir, ni recordar.
Reniel Floyer - Paraguay
Última edición: