luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era el sueño de un niño construir
una casa con troncos junto al río
para verlo de cerca en su fluir
disfrutando las horas sin gentío.
Una a una juntando va las tablas
para suelos paredes y techados
y comienza poniendo bien clavadas
las estancias de sus hogares soñados.
Ya contento inaugura su proyecto,
terminado del todo en unos días,
cuando escucha un gemido, ¡eh, Matías!
¡que destruyes mi casa en el trayecto!
Sorprendido Matías se percata
de la sombra de un brote acorralado
entre piso y paredes custodiado
que le suelta ofendido una bravata.
-Este sitio, amigo, está ocupado
es mi tierra el templo que tu pisas,
mi tronco quien ahora descamisas
y hasta el aire y el sol tú me has tapado.-
Observando al pobre brotecito,
sometido a la cárcel con paredes,
modifica el diseño en los papeles
haciendo habitación al arbolito.
Juntos pasan los ratos de pescar
creciendo entre tardes y mañanas,
compartiendo las risas y jaranas
compañeros de vida y caminar.
Hoy Matías pescando con su nieto,
a la sombra de un árbol barrigón,
extendidas sus ramas del balcón
que de niño le hiciera en un aprieto,
cuenta el cuento del árbol protestón
que comparte su casa y sus recuerdos
y los días que a veces se hacen lerdos
junto al río y su árbol ochentón.
una casa con troncos junto al río
para verlo de cerca en su fluir
disfrutando las horas sin gentío.
Una a una juntando va las tablas
para suelos paredes y techados
y comienza poniendo bien clavadas
las estancias de sus hogares soñados.
Ya contento inaugura su proyecto,
terminado del todo en unos días,
cuando escucha un gemido, ¡eh, Matías!
¡que destruyes mi casa en el trayecto!
Sorprendido Matías se percata
de la sombra de un brote acorralado
entre piso y paredes custodiado
que le suelta ofendido una bravata.
-Este sitio, amigo, está ocupado
es mi tierra el templo que tu pisas,
mi tronco quien ahora descamisas
y hasta el aire y el sol tú me has tapado.-
Observando al pobre brotecito,
sometido a la cárcel con paredes,
modifica el diseño en los papeles
haciendo habitación al arbolito.
Juntos pasan los ratos de pescar
creciendo entre tardes y mañanas,
compartiendo las risas y jaranas
compañeros de vida y caminar.
Hoy Matías pescando con su nieto,
a la sombra de un árbol barrigón,
extendidas sus ramas del balcón
que de niño le hiciera en un aprieto,
cuenta el cuento del árbol protestón
que comparte su casa y sus recuerdos
y los días que a veces se hacen lerdos
junto al río y su árbol ochentón.
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