Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Claros de luna penetran por la ventana
la plata enjambre de palidez vulnera
el roto ceniza de las almohadas
donde el lecho de la paciencia
se deshace como un grumo de harina
entre los párpados del deseo.
Antes de que la entropía nos alcance
el temporal envoltorio nos seduce
en un astillar de la madera ajada
moldeados por las caricias de los astros
Ya, góndolas del viaje de regreso
a las pulidas estrellas de las cosmogonías
pellizcos de sol germinados en rayos nocturnos
de pereza.
Inventan para sí una arboleda de leños ,juglar de pieles
Curtidas en la pradera del universo.
Carromatos de mercurio atraviesan la temperatura de los cuerpos.
Hilvanados por el tejido sexual de las sonatas
Vistiéndose de susurro.
la plata enjambre de palidez vulnera
el roto ceniza de las almohadas
donde el lecho de la paciencia
se deshace como un grumo de harina
entre los párpados del deseo.
Antes de que la entropía nos alcance
el temporal envoltorio nos seduce
en un astillar de la madera ajada
moldeados por las caricias de los astros
Ya, góndolas del viaje de regreso
a las pulidas estrellas de las cosmogonías
pellizcos de sol germinados en rayos nocturnos
de pereza.
Inventan para sí una arboleda de leños ,juglar de pieles
Curtidas en la pradera del universo.
Carromatos de mercurio atraviesan la temperatura de los cuerpos.
Hilvanados por el tejido sexual de las sonatas
Vistiéndose de susurro.
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