luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dedicado a todos aquellos que nunca dejaron de ser niños y que nos enseñaron a ser más humanos... y a Lolo.
Ahí va Lolo cantando sin pudor,
arrastrando en un carro su inocencia.
Una cuerda le ata el corazón
y otra más le desata la consciencia.
Siempre el alma le asoma sonriente
acogida en un mundo de colores,
y festeja la ausencia de su mente
acampada en su lastre sin temores.
Nunca deja su pobre carretilla,
con tres tablas, rodando improvisada.
Lleva en ella tesoros encontrados,
palos, piedras, su infancia anquilosada.
No le pesa ni estorba su bagaje
en su alma de niño cuarentón,
ni las canas que asoma bajo el traje
que disfraza su tierno corazón.
Ya los años pasaron para todos
y la vida, y la gente ya cambió...
y ahí va Lolo silbando sus canciones
con su cuerda llevando el carretón.
Ahí va Lolo cantando sin pudor,
arrastrando en un carro su inocencia.
Una cuerda le ata el corazón
y otra más le desata la consciencia.
Siempre el alma le asoma sonriente
acogida en un mundo de colores,
y festeja la ausencia de su mente
acampada en su lastre sin temores.
Nunca deja su pobre carretilla,
con tres tablas, rodando improvisada.
Lleva en ella tesoros encontrados,
palos, piedras, su infancia anquilosada.
No le pesa ni estorba su bagaje
en su alma de niño cuarentón,
ni las canas que asoma bajo el traje
que disfraza su tierno corazón.
Ya los años pasaron para todos
y la vida, y la gente ya cambió...
y ahí va Lolo silbando sus canciones
con su cuerda llevando el carretón.